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sábado, 29 de septiembre de 2007

Tetris


Tetris comparte raíz con tétrico. Tetris fue el juego estrella hace algunos tecnaños. Tétrico me resultó descubrir un parangón: las cosas caen de arriba, forzándome a acomodarlas a como dé lugar. Es un embole que el juego no consista en juntar cosas o apilarlas al tuntún para subir a algún lugar. No, llueven formas diversas y multicolores a las que hay que encajar con dos movimientos para formar una línea. Cada línea formada desaparece y uno puede quedarse más abajo. Pero a más líneas formadas, mas furiosa es la lluvia de objetos. Un prisma, dos cuadrados, una ele azul, otra amarilla. Caen y caen para bien o para mal. Una oportunidad de laburo, una cuenta impaga, el pasto que crece, la falta de azúcar, el llamado de un amigo, un ruido en el auto, el sol que sale y te empuja a la calle, un trámite en Anses. Pedazos de vida que aparecen juntos. Uno no puede dejar que caigan como caigan, debe estacionar cada cosa para no ser aplastado contra el techo, para no derramarse junto a los menesteres. Suena y suena una música con aires rusos.

Efecto Sofovich

Me detuve a pensar en culos y tetas, ingredientes que según me dicen permitirán que un día venda este blog a Google y me forre en mantos confeccionados con hilos de oro. Y en atención a ese consejo, sólo rescataré a esta hembra que un día adornara algún post.

No es hermosa? De nada.

viernes, 28 de septiembre de 2007

Yo pregunto a los presentes, si no se han puesto a pensar...

Qué onda? No quiero ponerme a enumerar el esfuerzo que he volcado en forma de sudor copioso en este blog extraordinario, ponele que está todo pago, no me lo agradezcan. Lo que me está molestando es que mis estadísticas indican que -después de haber alcanzado la cima del mundo bloguero-las visitas decaen en forma constante. Ya voy dándome cuenta qué sintieron los inversores de la década del 90 con el derrumbe de las acciones Nasdaq. Impotencia! Desazón! Prurito! Lo que antes los enloquecía ahora les da lo mismo!
Por eso lanzo una encuesta a los visitantes, así doy en la tecla.
  • Tengo que empezar como Homero dando clases para adultos, cuando se puso a contar que a Marge le gustaba que le tallen los codos?
  • Me despacho sobre el precio del tomate y las escaseces de productos como la nafta común, el puré en sobre y los arroces "a la" (normanda, cazadora, cuatro quesos), sin los cuales los pedazos de carne siempre andan buscando amigos?
  • Me sumo a la campaña contra la tala o hago una por la legalización de la marihuana?

Hago de todo para evitar analizar este momento político tan bonito que nos toca vivir. Se vienen las elecciones, se vienen.

martes, 25 de septiembre de 2007

De los pelos!


La pregunta del millón que me hago es por qué no cerraré la bocota.
Tuve ese arranque estético que me impele cada tanto a cortarme el pelo. La mayoría de las veces, viene siendo un tema dominado: cortar un 10% de largo, entresacar bastante y sacarme una especie de virulana que se me forma contra las orejas y la nuca, debajo de lo melenístico.
Pero no, el tipo se empeña en hacer hablar a las piedras. El peluquero parecía de los dedicados a lo suyo, concentrado en su quehacer, atento a elegir la música que lo acompañaría en su rutina antipilosa. Tenía que romper el silencio y entrar a sacar temas de debajo de la bata. Primero la música, después vaya a saberse por qué, el programa de Peter Capusoto y sus videos. Ese fue el detonante de una charla animada y amistosa, he allí donde la consigna de corte se fue al mas profundo de los carajos.
Hasta ahora me ocurrió siempre con tacheros. Pese a que los tengo en la categoría de fachos, justicieros, hadadescos, botones y mala onda, cuando encuentro la menor empatía o afinidad en el tema mas nimio, mi regusto por la conversación me lleva a una consecuencia insoportable. El tipo sistemáticamente baja la velocidad, como se va entreteniendo con un tópico, pone el taxi a 20kms/h. Y ahí me arrepiento también (puta madre, qué me importan las armas iraníes, voy a llegar cuarenta minutos después) y trato de desinvolucrarme de la mesa de debate, pero ya es tarde, se ha puesto en funcionamiento el mecanismo de un tema te lleva al otro.
Salí de la peluquería tocándome los pelos recortados cada cinco pasos, tratando de reanimarlos para que crezcan. Me siento una mezcla de El Graduado con Bill Gates, con una cara de nabo enfermante. Yo y mi bocota. Lo peor es que mañana me tendré que encontrar con este extraño, con diez centímetros menos de filosofía de vida.
Cuál sería la conjugación en primera persona del singular, en el imperativo de "callar"?

jueves, 20 de septiembre de 2007

Ya me calentó la primavera

por favor pongan la clásica de Vivaldi e imagínenme parado en un taburete de la Plaza Rocha con un megáfono....
Y ahora te quiero hablar a vos, seño. Vos, que te me embarazás como todas las maestras jardineras que nos han tocado en suerte. (Qué les pasa que se embarazan tanto las maestras jardineras y uno anda cortando clavos para que alguna cosilla -que llueva, que haya uno con paperas- no las ausente del jardín, generando traumas insalvables en nuestras criaturas? Son extraterrestres? Habiendo tanta gente haciendo tratamientos de fertilidad, ustedes son tire y acierte? No es un poco raro? Lo hacen para garantizarse laburo entre compañeras de gremio? Es esa panza la famosa "bolsa de trabajo"???).
Sí, a vos te hablo. Está bárbaro que quieran recibir la primavera, todo bien, nada que objetar. Ahora, forzosamente tenía que ser con un "sombrero primaveral"? No había alternativas, no? Claro, quién no tiene colgado un sombrero primaveral en un perchero, no?!
100 personas tenía adelante en Camoga! Oíste? Cien! Que de paso les digo a los de Papelera Camoga que se pueden ir a la mierda, que refuercen con ocho o nueve cajas para cobrar en las vísperas de la Primavera. Miserables.
Pero no terminé contigo chiquilla, ah no. Cómo harían, eh, cómo hacían nuestras seños de prescolar para celebrar la primavera. ¿Muy antiguo hacer florecitas de cartulina y pegárselas en la solapa? No alcanzaba con un pebete primavera???!!!!
Ahí estaba yo, con mi mejor cara de ojete con un sombrerito (el primero que encontré, encima le queda medio grande) colgando del dedo. Ya está, ahí tenés, date por creativa. Listo.
Pero también hay para vos, esposa. Que yo "ande por el centro" no hace que estire la mano y aparezcan las cosas, eh. Los negocios me cierran de golpe, hay colas, gente con cara de peligrosa, no tienen cambio y mil y un infortunios que me aguardan siempre . Así que el año que viene comprate alguna revista de Utilísima, hacele una tiara con flores de porcelana fría, salí a chorearte plantines, llevemos una foto mía con esta cara de flor de nabo o cualquier cosa. Pero basta de hacerme sentir Schwarzenegger en "El regalo Prometido"! Puede ser? PUEDE SER???!!!!
yastá
Feliz Primavera para todos

Se me chispoteó


Escalofriante. Qué bonita vecindad! Ahora resulta que de Rondamón a la Popis, de Quico a la bruja del 71 están todos implicados con el narcotráfico. Y tenía que ser la buchona de la Chilindrina la que los acuse a todos. La noticia me cayó como una torta de jamón en mal estado. Si quereis leerla acá está: NOTICIA

No hay por dónde...

martes, 18 de septiembre de 2007

Poné tu vida en Play


Ya basta de lluvia, parenlá.

Vengo masticando una idea, y al contrario de los caramelos sugus azules, masticarla no la empequeñece. A cada rato encuentro nuevos elementos y cada persona que me presentan ingresa en una lista enorme. Por supuesto hay excepeciones, aunque no alcanzan a detener esta conclusión vehemente: LA GENTE NO SABE ESCUCHAR.

Antes creía que era un reflejo condicionado por ser yo periodista, algo así como "si vos creés saberlo todo, yo se más". Pero últimamente, mas definido como laburante que como jinete de noticias, encuentro que es un síntoma independiente de mí; sea yo quien sea, ahí están los sordos.

Cuando noto que el otro quiere poner play sin escuchar, ensayo distintos métodos de constatación (sé que son varios, pero ahora recuerdo sólo el que sigue): uno de ellos es empezar una respuesta y no detenerla hasta el punto, pase lo que pase.

Hoy tuve este intercambio:

- ELLA (doctora y docente +55años, +100ks.): ..."y lo que quería la hija del ministro era canjear educación por deuda externa..."

- YO (a partir de "deuda externa"): ...bueno, eso ya lo venían intentando desde la década del '90 con los swaps, te acordás?, que eran lo mismo, cambio de deuda por naturaleza, para quedarse con el control de parques nacionales y la biodiversidad....

- ELLA (a partir de "deuda externa", SU "deuda externa")..."claro, como nos opusimos tanto, el proyecto se lo tuvieron que guardar....


El resultado es un choque de palabras, una mezcolanza, un licuado, un amasijo de oraciones. Dos coches que sin cederse el paso quedan fusionados en una bola de chatarra.


Notoriamente renuncié a la respuesta, me desplomé en la silla y empecé con un (para mí) sarcástico camino de "ahás".


Lo extraordinario del asunto es que si uno tiene la paciencia de bancarse el monólogo, si asiente con la cabeza un rato y escucha o finge escuchar, basta para que a uno le tome aprecio el disertante y recuerde el momento como "una linda charla".


Te escucho...

domingo, 16 de septiembre de 2007

MiSecretoPuntoCom


confieso que los domingos dejo actuar a las bacterias. Mi riguroso hábito del baño y la pulcritud se detiene con el sábado y es reemplazado por la dejadez dominguera. Me encanta tener la cabeza como fideos con manteca y una incipiente puzza a chivo, todo en el marco de mis peores ropas. Y dormir, comer, dormir, dejando pasar las horas con cara y actitud de larva.

El problema es que la onda home less se sabe amenazada al caer el sol. Justo cuando empiezo a sentirme absolutamente relajado, es cuando me empiezo a tensionar. Él bajón dominguero de todos, una verdadera mierda.

ahhhhhh, yo para ser original soy mandado a hacer.

viernes, 14 de septiembre de 2007

Aguafiestas

Viste que están esas personas que, remarcando algunas circunstancias, las despojan de gracia. Son los que en medio de la fiesta hacen un tremendo bache al decir "ah, cómo necesitaba divertirme". Son los que cuelan en un esquicio: "qué lindo estar entre amigos"; los que agradecen cada uno de los detalles placenteros, destruyendo la integridad y armonía del todo. Los que llaman a disfrutar lo que se está disfrutando...
Esos. Me embolan.
Por eso les concedo el derecho de embolarse si les digo que me encanta este artilugio del blog y que tengo como fiebre y que me dan ganas de escribir sin parar. No lo hago porque creo que no es así como se hace, pero ya ve usted, sí que lo hago. Acaso la razón estribe en que mi pasado me condena, muchos años de producir unas 4 horas diarias de mensaje (en la radio) me dan una abstinencia que estoy canalizando por acá.
Eso, sepan disculpar.
gracias!

jueves, 13 de septiembre de 2007


La ciudad de Mar del Plata está llena de canas. Además de ser una de las ciudades con más presencia de ancianos en el universo todo, la policía está acechando en todas las esquinas. Pareciera que la empresa más próspera es la que los provee de los conitos anaranjados. Agazapados en las ochavas, los ratis con petos fosforescentes parecen arañas a la espera de su presa.
Es dramático ver cuando atrapan una. Los de gorra lo rodean y extraen su documentación mientras el vehículo se agita en un vano intento por zafar.

Mis hijas me creen un prófugo de la justicia, un bandolero de prontuario. Es que tengo fobia de los retenes, los operativos rastrillo, las órdenes de cateo. Manejo oteando cuatro cuadras más allá y si algún grumo de autos me lo impide, desacelero hasta ver claramente si están, calculando tener una esquina previa para evitarlos. De noche detecto a kilómetros cualquier luz que titila y he llegado a cambiar de calle por un letrero azul de neón en el horizonte.

Me ha tocado desfilar frente a ellos. Mi cara transita del pánico a la santidad más elevada, mientras el corazón me aplasta la lengua contra los dientes.

Una vez escapé de los de tránsito, tras comprobar que no tenían modo de seguirme porque estaban sin motos. Otra vez casi lloro ante una mina con botas. Es fobia lo que me producen.

En otro envío me explayaré con las razones electorales y comerciales de tanta yuta en las calles. Hoy sólo quiero llamar a la unión:

unámonos para que se acabe el estado de sitio! fuera polis de las esquinas y fuera yankis de irak!

Liberación o muerte!

Claro, a no ser que encuentre la cédula verde, que creo que fué a parar debajo de un mueble del mismo color. Pero me da fiaca buscarla.

Achtun!

miércoles, 12 de septiembre de 2007

El empleo del sueño



Hace tiempo que quería hablar de él. Aunque ni bien me puse a hacerlo, me di cuenta de que no era del sueño de lo que quería hablar, sino de la lucha contra él.
Muchos se desvelan por conciliarlo, convencerlo, por ser capturados. Lo imaginan sobre sus camas, sobrevolándolos indiferente, salteándolos adrede, morbosamente.
Yo sí tengo sueño, pasa que no lo quiero. Bastaría con detenerme y respirar profundo para quedar knock out sobre la cama. Conciente de eso, empiezo mis maniobras para espantarlo. No se bien porqué, acaso me encuentre interesante, despojado de mis uniformes del día, conduciendo por el camino sin baches de mi propio mundo interno.
Control en mano, navego por la tele como un ballenero con arpón, a la pesca de algo que me plazca: que un documental sobre represas, que una escena erótica y naranja en el Film Zone, Los Simpsons, la entrevista a Cortázar.
Pero llega el punto en que la historia me da igual, lo erótico no me calienta y ni Alf me hace sonreír.

Llega la Fase Dos. A esas horas la cena quedó muy atrás. A la medianoche mi panza, despojado de sueño, clama ruidosamente por algo. Serán una sobras entre panes, una fruta (raramente), leche con cereales. La cosa es que esa caminata descalzo me despeja nuevamente, mucho tiene que ver el frío en las patas.
Pasado ese recurso, quitadas las migas de mi pecho, empieza a asomarse la verdadera causa de la guerra. No es ésta vigilia en sí, la razón de mi rescate. No es hallarme interesante. No es la tele, ni esa conciencia libidinosa de estar en la cama lo que me fuerza a retrasar el sueño. Es el siguiente despertar. Una vez dormido la noche será devorada en un instante, perderé el control que retengo en el silencio de la casa, en un desmayo estaré de nuevo de pie, bañado, vestido, desayunado, de nuevo enfrentado al león, el mismo que mato día tras día. Ese conchudo que me devora cada minuto.

A las doce nace mi sospecha, cuando el calendario anuncia que es mañana, y una hojita más se desprendió del almanaque.
Por eso se me hace la una, una y media y me sigo dando plazos de cinco minutos para permanecer en la cobardía de éste lado del sueño.
Después simplemente muero. Apago en un acto la televisión y mi cabeza, caigo. Y a eso de las tres de la tarde mato por una siesta.

martes, 11 de septiembre de 2007

Postales Hospitalarias I

En mi nuevo empleo como Secretario Administrativo Contable de un gremio hospitalario, me topo cotidianamente con algunas cosillas interesantes que, cuando las capture, serán traspasadas a esta pecera virtual. Aclaro antes de la primera, que algunos nombres y circunstancias serán alterados para resguardar la intimidad de los aludidos. Y para que no me saquen de un boleo en el culo.

La central

Jefa mía: - ...y para esta nueva oficina, necesitaría, de ser posible, que nos instalen una línea con salida directa.
Jefe de mantenimiento: - hay que ver si se puede hacer un desvío de otro lado, porque líneas nuevas no ponemos más.
Jefa de mí: - ah...¿y por qué?
Jefe de mantenimiento: - Porque no tenemos acceso a la central.
Allí imaginé que un muro de concreto habíase construído, que un operario habíase muerto llevándose el secreto de la ubicación de la llave a la tumba, que un sismo había vencido las bisagras y trabado la cerradura. No.
Jefe de mantenimiento: - Sabe qué pasa? Pusieron un banco, nosotros dijimos que no lo pusieran porque no podemos acceder.

Rato después dí en la planta baja con la central telefónica. No era como me imaginaba una compuerta o un embuche en la pared, se trata de una oficina ubicada enfrente del kiosko. Efectivamente, delante de la puerta hay un banco, y una señora y dos niños estaban sentados sobre él.

domingo, 9 de septiembre de 2007

Odio lo verde

Corté el pasto. Parece poca cosa, pero tengo mucho pasto: dos rectángulos de la reja para allá, dos rectángulos de la reja para acá y una cancha de fútbol al fondo. Y con distintos largos. En esa extensa geografía alquilada, los distintos enfoques del sol y variables desconocidas, determinan que haya matorrales por un lado y delicado trébol por el otro. Contra todo acometí hoy con la máquina que hace infinitos meses me prestó el vecino.
No me rompe tanto las pelotas el hecho de pasarme tres horas levantando en peso la cortadora para rebajar el monte, como combinarlo con una sucesión insoportable de subtareas: destornillar el alargue, determinar dónde está el corto, meterle cinta al alargue, enchufar de nuevo, desenchufar porque no es el alargue sino el cable de la máquina, destornillar, encintar, enchufar, eso 40 veces. Además, despejar el terreno de soretes de perro, pelotas desinfladas, maderitas, piedras y todo cuanto cruzado en mi camino se transforma en proyectil expulsado por las cuchillas. También, desenganchar el cable de los pastos, de la reja, de una puerta, etc.
Lo malo es que en esta època del año, esto mismo empieza a pasar primero cada diez días y mas tarde todas las semanas. Y si uno no lo corta, si uno trata de zafar por la lluvia más leve o un dolor de espaldas, para la próxima deberá lidiar con la selva amazónica en su casa. Las veces que eludí el penoso trabajo, lo he pagado terriblemente. He llegado a alimentar un jabalí, creyendo que era Polilla el que movía los pastos.
Pensar que me quejaba del departamento que no tenía ni balcón. Me cago en la naturaleza.

sábado, 8 de septiembre de 2007

viernes, 7 de septiembre de 2007

Materia pendiente

Se hace uno, se construye, se moldea. Más o menos conciente de su propia dimensión, uno encara diariamente la tarea de amasar la masa que lo constituye. Por momentos, el proyecto es ambicioso, y después de aplicar unos puñados aquí y allá, puede empezar a faltar arcilla. O a quedar pequeña la cabeza, o el torso queda bien, pero las piernas ser sólo los alambres de la estructura.
Y muchas veces pasa que hay que reducir las pretensiones, achicar la obra, economizar material, reservarlo para tiempos mejores. Nuestra figura es un modelo a escala de lo que podríamos ser. Una maqueta. Un souvenir tan pequeño que puede repetirse aquí y allá sin que se conozca jamás un todo, el todo olvidado en la arquitectura de lo cotidiano. Piérdense los planos, cámbiase de objetivos, ríndense los sueños a las posibilidades.
Pero llegan días en que recordamos la figura que queríamos armar en el principio. Y nos lanzamos con pasión a la tarea, descubriendo que la materia que nos compone es un recurso renovable.

jueves, 6 de septiembre de 2007

De un amigo que anda con gatos....

Sin pedirle permiso, me permito publicar una crónica-correo de un gran amigo (columnista de música de El Puente) ahora conchabado en España. De Gastón Domínguez...




VIDA DE GATOS


Es la primera vez en mi vida que veo algo así. Camino decenas de kilómetros, viajo en el transporte público, voy en auto. Y no lo veo. No hay. Es la primera vez, insisto, que veo algo así. Los contenedores de basura son eso: contenedores. Además son recicladores. Los verdes, con una boca circular aceptan "vidrios sí, gracias"; los amarillos solo para botellas; los azules papeles y cartones, "tu papel es importante". Y así para las bolsas de "consorcio", para latas, etc. En los "cubos", con tapa y ruedas, siempre rondan los gatos. Como en los dibujitos animados, en busca de algún esqueleto de pescado que tenga algo de carne y, claro, que todavía conserven su cabeza. Y ahí los vemos hurgando la basura. Pero son gatos. "Está bien, hace vida de gato" me contestó un compañero cuando le dije que a la suya la había visto, junto a los otros, encima de los contenedores. Las únicas personas que se acercan a los cubos lo hacen con el propósito de arrojar basura. Sólo eso. Arrojan las bolsas, reparten lo reciclable y se marchan a sus casas. Insisto: nunca vi eso. No hay, no hay, gente revolviendo la basura, no hay chicos buscando comida entre las bolsas. Porque no hay hambre. En la calle no se ve gente hambrienta; acá no hay pobres. Y mis ojos no están acostumbrados a algo así. Desde que tengo uso de razón siempre me tocó ver hambre en las calles.
Trabajo en un hotel. Por día produce toneladas de basura, en especial el restaurant y los bares. Del total de la basura se puede decir que un cuarenta por ciento (¡!) es comida en buen estado. Los hoteles de la isla funcionan con el sistema denominado "Todo incluído". Se paga un importe por la habitación y con eso se puede comer y beber gratis durante todo el día y todas las veces que se quiera. En muchos casos los clientes comen sin hambre. O lo que es peor: se sirven los platos sin hambre. Por ejemplo, las sandías. Cuatro o cinco rodajas. Comen una, le dan un mordisco a otra y el resto queda en el plato. Ya nadie vuelve a tocarlas. Su destino final es el tacho de basura. Y así con las verduras, la carne, las pastas, las pizzas, baguettes enteras de pan a la basura; hasta con los helados.
A los empleados de bares nos dan de comer fuera de hora debido a nuestro horario nocturno. Seremos, depende el día, ocho como máximo. Nos mandan un carro con cuatro fuentones metálicos repletos de comida. Y siempre variada (aunque la calidad no siempre es buena porque, claro, somos empleados). Otro ejemplo: en una puede haber arroz con calamares o paella, en otra papas fritas, en otra pollo y en otra pescado. Y dos baguettes gigantes de pan. Las cantidades son descomunales. Calculo que serán para quince personas. Comemos parados, rápido porque nos queremos ir. Del total consumiremos alrededor del cinco o diez por ciento. Y el resto adivinen... sí, a la basura. El primer día de trabajo me llevé a mi casa pan negro, atún, y otras veces hasta pescado o papas. Mis compañeros (los españoles) se me reían. Mis compañeros (sudamericanos) me decían "llevá, llevá porque se va a la basura; yo también a veces me llevo algo". Pero no lo hacemos por necesidad sino por la bronca que da ver tantos kilos de comida tirados al tacho. Mis compañeros (españoles) son más chicos que yo, y les puedo asegurar, nunca vieron a un niño revolviendo las bolsas (excepto algún documental por la tele desde la inmensa comodidad de un sillón frente a una pantalla plana).
Los gatos de esta isla comen mejor que cualquier niño de África o América.
Suena horrible, pero es la realidad.

En esta isla muchos hacen vida de gatos. Viven de noche, trabajan de día y duermen poco. En un par de salidas un sueldo puede volverse polvo blanco. Sexo, drogas y reaggeton cada noche de cada día. Se sale "de fiesta". Así se dice a las jodas interminables. Antes de cada salida es obligatorio pasar por el cajero y retirar de a veinte euros (sólo múltiplos de diez, pero diez no; veinte, treinta tampoco, cuarenta, cincuenta...).
Por las noches, el que no tiene auto viaja en taxi. Y de día en autobus. Casi nadie camina más de doscientos metros. Alrededor del ochenta por ciento de esta población tiene sobrepeso. En el supermercado, la carne, las frutas, las verduras y el pescado son carísimos y de mala calidad. Además, la mayoría de los productos vienen congelados. En cambio, las gondolas (sí, en plural) de golosinas, dulces, postres, y demás, rebasan de productos y marcas muy variadas que, con solo mirarlos, dan ganas de comerlos. Entran por los ojos pero también por el bolsillo ya que son baratísimos.
En esta isla hay una gran bola de dinero circulando que se gasta en electrónica (cada dos o tres meses se cambia el celular), en salidas (lo dicho), en ropa, alcohol, tabaco, drogas. Y en la hipoteca. Si sos un empleado con contrato fijo podés acceder a un crédito hipotecario y pagar tu casa en treinta o cuarenta años. Pero para los jóvenes es muy difícil. Hace un par de años comenzó una especulación inmobiliaria que consistía en contraer una hipoteca, luego vender la casa bastante más cara, traspasar la deuda y así hacerse de una diferencia interesante. Pero hoy es practicamente imposible vender una propiedad. Los precios están por las nubes. El Euribor (la tasa que fija el porcentaje de interés de las hipotecas) no para de subir. Hoy se pagan casi noventa euros más que el mismo día del año pasado. Sólo la hipoteca se lleva más de la mitad del sueldo de un empleado. Los alimentos básicos también están atrapados por la inflación. Este verano llega a su fin con el pan, los huevos y los derivados de los lácteos bastante más caros que hace un par de meses. Muchas familias (especialmente jóvenes con hijos pequeños) llegan ajustados a fin de mes. En la península es aún más complicado porque los sueldos son más bajos que en esta isla. Pero no pasan hambre, eso está claro. Sólo se privan de algunos lujos. Los españoles que vienen a veranear a estas tierras lo hacen porque los hoteles ofrecen el ya mencionado "todo incluído". Pero esto trae algunas consecuencias negativas ya que salen del hotel solo para ir a la playa (pero no siempre porque los hoteles tienen piscinas enormes con bares y todo). Si tienen hambre no van a un chiringuito de la playa, mucho menos a un restaurant. Lo que hacen es retornar al hotel y llenarse los platos. Es gratis. Y lo que sobra, ya sabemos. La propina brilla por su ausencia. Los empleados de los hoteles y los restaurantes están enojados. Antes se ganaba mucho dinero con "el bote", se podía vivir con eso y guardar el sueldo casi entero. Hoy no. La economía del país crece. Pero la gente está algo descontenta. O comienza a estarlo. Siguen calculando en pesetas; odian al euro.
Los únicos que parecen estar contentos son los gatos. Por las noches comen como reyes, no pasan frío... y hasta tienen postre.

martes, 4 de septiembre de 2007

Borrados

Estoy en un cyber haciendo tiempo y entré al blog para ver si había algún comentario que, en mi egolatría voraz, no haya leído.
Un parroquiano se acerca a una mesa donde hay dos señores siguiendo la quinela por Crónica TV.
- No me presta el Clarín un minuto?
- Si, lleve nomás - dice uno de la mesa con la vista en Scioli inaugurando la ampliación de algo.
- Es un minuto nomás- agrega el solicitante - es para ver la parte de "los borrados", quiero ver si hay alguno conocido.

Impresionante las figuras literarias que vuelan en los lugares mas insospechados.

Borrados.

domingo, 2 de septiembre de 2007

Soy un héroe, aunque no se note.










A ver si la sociedad protectora de animales hace algo alguna vez y se ocupa de otorgar los merecidos reconocimientos a los héroes anónimos que, como yo, no salvaremos a toda la fauna porque está fuera de nuestro alcance, pero procedemos al rescate de individuos con nombre y apellido. Como Polilla, Polilla Köstinger.
En cualquier documental sobre los animales, se puede aprender que en sus grupos casi siempre hay un macho dominante, el macho Alpha. Obviamente quedan exceptuados los cóndores, los tigres de bengala, los hipocampos y otra gran cantidad de bestias que son muy solitarios o hermafroditas. También están afuera las abejas que tienen un matriarcado.
La cosa es que Polilla es un macho Omega, la letra del final del alfabeto griego. Tan abajo está, que noto que los perros mas pusilánimes de la cuadra lo usan para practicar. Incluso lo han venido a meter en casa algunas veces que ha querido salir, posta.
Hoy, que comprobé que me quedé sin pan rallado a la hora de hacer las milangas, Polilla osó (ojalá fuese un oso) querer seguirme unas cuadras. Nada, hicimos 40 metros y salió un perro enorme y negro de adentro de una casa y sin mediar un gruñido lo agarró a Poli del cuello como para matarlo. Mi pobre Poli parecía la mantita para dormir del otro.
Ahí comprobé que ciertas reacciones de los perros son pura pose. Que si amagás tirar una piedra, les gritás, los espantás, etc, ellos arrugan son puras teorías que se caen cuando a uno de ellos no se le canta hacerse el bueno. A lo William Boo probé de todo:
Grité "Break"
Insulté al animal
Le patié la cabeza
Busqué alguna piedra contundente (me quedaba la duda -ante la eventualidad de no hallar ninguna- de si no era mejor defenderlo de alguna forma mas expeditiva y cierta)
Paró un buen samaritano que, observando la escena, venía tocando bocina. Pero no tenía ni un fierro ni un trabavolante, solo la bocina.
Ya cuando salieron dos vecinas a tratar de ayudar a Poli, me dí cuenta de que no estaba siendo audaz. Así que empecé a pegarle todas las patadas que pude. Y al mejor estilo Tarzán, me trencé en un combate cuerpo a cuerpo con el perro negro, que ya parecía que se lo estaba enguyendo cual boa constrictor. Hasta llegué a hacerle una fuerza centrífuga asiéndolo de la cola.
Bueno, cuestión que, una vez liberado, Polilla demostró ser al menos mas veloz y pudo guarecerse en casa porque el negro iba por mas.
Me duelen las pierna terriblemente, heridas de guerra en la lucha contra los depredadores.
Pero claro, minga de medalla al mérito por actos heroicos más allá del cumplimiento del deber.

La cara agradecida de Polilla es mas qué suficiente.