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viernes, 30 de noviembre de 2007

Cell Das

Vuelvo a un tema que protodebatimos con oscar en un post anterior, ese donde está Pedro Picapiedras. (Dicho sea de paso, así como nada reemplazará la sencillez y efecto de series como El Zorro o El Chavo, podrán aumentar geométricamente la cantidad de dibujitos, pero Los Picapiedras La Pantera Rosa / El Inspector, quedarán indemnes al paso del tiempo).
Pero quería resginificar eso de mi orgullo por la carencia de celular. Ciertamente es un término poco feliz, dudo que sea un deseable legado a mis descendientes: "el abuelo nunca tuvo celular". Ahora, endemientras no llevo uno (y sospechando que alguna vez se me hará obligatorio su uso, vía necesidad o vía decreto del gobierno mundial) observo con alarma ciertos cambios de hábitos de la gente cercana.
Para empezar, simplemente consigno como cualquier conversación, chiste, anécdota, sesión de consuelo, reunión de padres, encuentro amistoso, discusión furibunda, duelo de puñales, secreto trascendente, negociación crucial, delirio compartido, disquisición filosófica TODO puede detenerse en un segundo porque el aparato vibra o clama con su variedad de sones. El otro asiente con la cabeza, arquea las cejas en señal impostada de disgusto y dejando caer su mano aferrada al objeto extraño, empieza a entenderse, entretenerse, distenderse, guarecerse, copular, irse, partirse, alienarse, con él.
No recuerdo escenas de la vida precelulares donde ciertas cosas que hoy pasan con ese gadget (GabyF. dixit) ocurriesen. Hay que correr a atender, abortar el presente y reemplazarlo por otro.
en suma: los celulares me parecen una mierda.
Más o menos eso quería decir. Después la sigo porque...bancá....

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Callejera 5



* se pregunta uno

de dónde llegan los pájaros que miran

qué miran los pájaros que miran

de quién son los pies

acaso sin cuerpo

o qué hay en el fondo de la lata




sábado, 24 de noviembre de 2007

viernes, 23 de noviembre de 2007

Aflojando con el mate

Yahoo está cada día más lento y mas bizarro. Hoy, mientras intentaba abrir mi casilla de correos, me encontré con esta pelotudísima noticia: a una niña le salen lágrimas de madera.
Me encanta cómo los hipermegaportales se ocupan de mantener a la gente informada sobre los temas trascendentes.
Para acompañar esta campaña de empedorrización de la actualidad nacional, me permito estas preguntas y aseveraciones:
  • la hermana de Pinocho?
  • protesta contra el monocultivo de eucaliptos en Uruguay?
  • consecuencia de palabras ofensivas de un productor televisivo en un casting donde fue rechazada?
  • pariente pobre de Sai Baba?
  • la madera no es sólida?
  • dicen que tienen (las lágrimas) aspecto de palitos de yerba, ¿y si le cambian el desayuno?
  • que no fume
  • lo que le debe costar cagar
  • cuando llora pero de risa es igual o le salen corchos disparados como misiles?.

En fin...

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Presentismo Perfecto



Recuerdo un texto de Bradbury que venía en un libro de Castellano que armaba para los secundarios marplatenses la librería Pardiñas. No quiero ir a Google a confirmarlo, supongo que se trataba de "Y vendrán lluvias suaves". Si la profesora Musso de Diez me preguntara su síntesis, creo que se trataba de que las máquinas finalmente se apoderaban del mundo y el hombre se extinguía.
Tengo tres lugares de trabajo (comer ya no es tan fácil) y además está mi casa. Donde voy hay una máquina esperándome, un pantalla, conexión a Internet. Recorro en cada lado los mismos sitios, mi navegación por el ciberespacio tiene menos onda que Buequebús. En cada monitor tecleo las misma constraseñas, abro los mismos programas y hasta juego al Carta Blanca repetidamente.
A mis informativos en la radio los escribía a máquina, dos copias con papel carbónico. Después, a las "hojas de ruta" del noticiero de canal 8, una vez terminadas a mano, debía ir volando a fotocopiarlas en la máquina de Contaduría. Y se me ocurren mil ejemplos más de aquél pasado no tecnificado, desde las cartas con ribetes celestes de Vía Aérea, hasta la total ausencia de celulares en mi vida (cosa que aun puedo gritar con orgullo: YO-NO-TENGO-CELULAR).
No quiero hacer un lacrimoso canto retro al mundo que dejamos atrás. Sólo es que temo que un día las computadoras resuelvan prescindir de nosotros y hasta jueguen al solitario solas.


PD: qué alucinante cuando Los Picapiedras visitan a Los Supersónicos

lunes, 19 de noviembre de 2007

Tobogán

Increíble
como en este punto del año
te deslizás
hacia ese valle divisor
que llamamos navidad

actos cenas campamentos
todo te conduce al final

sale ese sol que te rostiza
el verano acecha
el abrigo se hace carga

Y
cuando querés acordar,
el año canceló tus acuerdos

sábado, 17 de noviembre de 2007

Proximamente aquí un nuevo rico

Para que sepas tengo un invento revolucionario que me hará chapotear en millones. Consiste en una Máquina Imbrocadora de Recuerdos (MIR).

Se me ocurrió porque yo no fui al baile de graduación porque no tenía ganas y ahora, que mis excompañeros están recordándola, me dieron.

Aunque es imposible viajar en el tiempo como Michael Fox, aunque la física histeriquee con lo contrario, con mi pensamiento lateral descubrí que lo que se atesora no son los hechos en sí sino los recuerdos.

De modo que la MIR permitirá estar donde no se estuvo y faltar donde sí, en un accidente aéreo por ejemplo. Para los no iniciados diré que es como un Kalkitos de la memoria.

Quiere haber sido testigo directo de la inauguración de la muralla china? Simplemente accione la MIR y se encontrará en un santiamén junto al mismìsimo Qin Shi Guan cortando la cinta y posando para los diarios. Y así con infinidad de ejemplos.

La máquina pronto estará en su versión Beta, disponible en las tiendas del ramo. Ya tengo terminada la fase de los resultados esperables, y todavía me faltan algunos cientos de detalles del mecanismo interno.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Desechando lo Desechable - Marciano Durán

El siguiente texto circula por Internet con la supuesta autoría de Eduardo Galeano y con torpes recortes del original. Es de otro uruguayo genial: Marciano Durán.

Seguro que el destino se ha confabulado para complicarme la vida.
No consigo acomodar el cuerpo a los nuevos tiempos.
O por decirlo mejor: no consigo acomodar el cuerpo al "use y tire" ni al "compre y compre" ni al "desechable".
Ya sé, tendría que ir a terapia o pedirle a algún siquiatra que me medicara.
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.
No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los gurises.
Los colgábamos en la cuerda junto a los chiripás; los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.
Y ellos… nuestros nenes… apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales).
¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!
Sí, ya sé… a nuestra generación siempre le costó tirar.
¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables!

Y así anduvimos por las calles uruguayas guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores. Y nuestras hermanas y novias se las arreglaban como podían con algodones para enfrentar mes a mes su fertilidad.
¡Nooo! Yo no digo que eso era mejor.
Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra.
Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto.
Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! ¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plast de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de alpaca en el cajón de los cubiertos!
Es que vengo de un tiempo en que las cosas se compraban para toda la vida.
¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas y escupideras de loza.
Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.
¡Nos están jodiendo!
¡¡Yo los descubrí… lo hacen adrede!!
Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo.
Nada se repara.
¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommier casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se deshecha y mientras tanto producimos más y más basura.
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!!
¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de 50 años!
Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)
No existía el plástico ni el nylon.
La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en San Juan.
Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban.
De por ahí vengo yo.
Y no es que haya sido mejor.
Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el "guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo" pasarse al "compre y tire que ya se viene el modelo nuevo".
Mi cabeza no resiste tanto.
Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.
Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya sí era un nombre como para cambiarlo)
Me educaron para guardar todo.
¡Toooodo!
Lo que servía y lo que no.
Porque algún día las cosas podían volver a servir.
Le dábamos crédito a todo.
Sí… ya sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no.
Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas de jardinera… y no sé cómo no guardamos la primera caquita.
¡¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?!
¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con que se consiguieron?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones.
El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto.
Y guardábamos.
¡¡Cómo guardábamos!!
¡¡Tooooodo lo guardábamos!!
¡Guardábamos las chapitas de los refrescos!
¡¿Cómo para qué?!
Hacíamos limpia calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares.
Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela.
¡Tooodo guardábamos!
Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus.
Y las cosas que nunca usaríamos.
Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón.
Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar.
Cañitos de plástico sin la tinta, cañitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón.
Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor. Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraran al terminar su ciclo, los uruguayos inventábamos la recarga de los encendedores descartables.
Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de paté o del corned beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave.
¡Y las pilas!
Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa.
Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más.
No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.
Las cosas no eran desechables… eran guardables.
¡¡Los diarios!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al cuadril!
Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque del Banco de Seguros para hacer cuadros, y los cuentagotas de los remedios por si algún remedio no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos.
Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posamates, y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de cartas se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía "éste es un 4 de bastos".
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa y el ganchito de metal.
Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.
Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos.
Así como hoy las nuevas generaciones deciden "matarlos" apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada… ni a Walt Disney.
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron "Tómese el helado y después tire la copita", nosotros dijimos que sí, pero… ¡minga que la íbamos a tirar! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas.
Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos.
Las primeras botellas de plástico -las de suero y las de Agua Jane- se transformaron en adornos de dudosa belleza.
Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de bollones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos.
No lo voy a hacer.
Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable.
Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.
Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero.
No lo voy a hacer.
No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.
No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares.
De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva.
Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo que la bruja me gane de mano … y sea yo el entregado.
Y yo…no me entrego.
Marciano Durán
2006 Enero

martes, 13 de noviembre de 2007

Y tú por qué no me chupas un huevo



El asunto es ruisueño y convoca a idiotas de todo el mundo a opinar sobre la anécodta, como si estuviese extraída del fútbol.

El epíteto monárquico "por qué no te callas" fue gracioso, eso sí. De un personaje del que se esperan sólo gestos protocolares e inútiles, desde la vuelta de la democracia a España, este gesto espontáneo y sacado genera risa y ringtones. A decir verdad todos actuaron como debían: Chavez enrostrando sin pruritos el golpismo de Aznar, Zapatero defendiendo con aire demócrata a su rival y el rey de copas imponiendo un silencio que a la pintada Bachelet ni se le ocurrió.

Lo que más que chistoso es trágico, es que a Chavez lo quieren hacer callar hace mucho y no lo logran, pero este gag puede plantarse craneal y colectivamente para allanar nuevos golpes a él o a cualquier opositor al régimen. Sin defender a ultranza la revolución bolivariana, la rebeldía de Chavez (y en menor medida ahora de Fidel) es lo único que nos salva en occidente del triunfo de la hegemonía del discurso invasor del imperio.

El paso de comedia tiene estridencia por el silencio insoportable de las naciones frente al poder real. Hubo épocas en que un Kruschev golpeaba con su zapato el atril de la Onu o Arafat iba calzado a la Asamblea General, sin que aquello desentonara demasiado de un tercer mundo que proclamaba su hartazgo a los tiros.

La nadería en que nos deja el discurso de los neoneoliberales puestos a humanizar el desigual reparto de la riqueza, hace que cualquiera quede desubicado.

sábado, 10 de noviembre de 2007

Atentan contra una muestra de la revista Barcelona en San Luis

Un grupo de militantes católicos hizo desaparecer tres obras de la muestra "Contratapa's", de la revista Barcelona, luego de que los organizadores, es decir las autoridades de la Universidad Nacional de San Luis, se negaran a censurar la exposición que, según los desaparecedores, "ofende la religión". Los activistas se reunieron a rezar en una de las escalinatas de ingreso a la universidad y poblaron las paredes aledañas con leyendas como "UNSL=dictadura del relativismo", "¡Viva Cristo Rey!" y "ni 30.000 ni inocentes".
El viernes 9 de noviembre, durante la charla de inauguración de la muestra, un grupo de activistas católicos que se identificaron como estudiantes de la universidad increpó a los organizadores y a dos miembros del staff de Barcelona, exigiéndoles que se retiren tres de las 22 contratapas expuestas "porque insultan y se burlan de la religión". Tras la discusión, uno de los jóvenes descolgó una de las contratapas cuestionadas y se la llevó. El sábado 10 por la mañana, en momentos en que se generó una fuerte discusión entre quienes apoyan la presencia de la muestra y los militantes católicos, otras dos obras fueron robadas. Los organizadores de la muestra realizaron la denuncia policial y se comprometieron a mantener la muestra hasta el día 23 de noviembre, tal cual estaba previsto, pero ahora sin las tres contratapas robadas.
Barcelona exige la pronta aparición de sus contratapas desaparecidas y espera que alguna autoridad puntana (o al menos algún representante del planeta Xilium, o la actriz Esther Goris) tome las riendas del caso para dar con los responsables de este robo. Asimismo, como ya sucedió con el atentado municipal contra la misma muestra ocurrido en Tucumán, Barcelona celebra que el fanatismo (en este caso, el fundamentalismo religioso) haya evolucionado favorablemente en las últimas tres décadas, al punto que hoy sus militantes se dediquen a secuestrar y hacer desaparecer paneles de vinilo en lugar de seres humanos. Revista Barcelona(15) 5334-5081

martes, 6 de noviembre de 2007

Se acuerdan de los Thunder Cats?

Curioso: el mejor deseo del mundo no figura en una plegaria, ni lo otorga el genio de ninguna botella. El mejor deseo del mundo viene de un arma blanca:

ESPADA DEL AUGURIO, QUIERO VER MAS ALLÁ DE LO EVIDENTE

lunes, 5 de noviembre de 2007

Otra pregunta

Zanahorias, choclos, tomates, ciruelas, peras, huevos, mandarinas...
Es que esas cosas pasaron a ser dominio de sentidos que antes eran secundarios (el tacto y la vista), o es que tengo que dejar el pucho?
NADA TIENE GUSTO!
La sal no sala y el azúcar no endulza.

domingo, 4 de noviembre de 2007