Buscar este blog

lunes, 28 de diciembre de 2009

Aire

En mi ciudad el aire se detuvo. No que paró el viento, ni baja presión: el aire se detuvo por completo. Tan extraño es, que me siento en necesidad de explicar sus consecuencias.
Cuando el aire fluye como debería ser, las fauces humanas y animales, las hojas de las plantas, reciben oxígeno mezclado con otros gases de manera contínua. Es como tomar el caldo de una sopa. Uno chupa el caldo más cercano en la cuchara y luego viene a la boca el caldo que rodea a los fideos, hasta que quedan solo éstos pegados y uno los come y recarga sin dejar de sentir el líquido en la lengua. El movimiento del aire ayuda a tener una constante provisión de oxígeno. Cuando mucho, puede pasar que por un incendio o el escape de un auto, éste venga algo reducido, pero el gas vital llega lo mismo.
Como en mi ciudad se detuvo el aire, están pasando cosas extrañas. Las personas deben moverse todo el tiempo como tiburones. Agotado el oxígeno de la inhalada de acá, deben dar la siguiente un paso más allá, generando un camino desoxigenado en el movimiento. Quiere la suerte que el espacio en la ciudad sea tan grande que no se ha dado caso en que coincida el camino que hace uno con el que hizo otro. Porque además la gente tiene distintas estaturas. Pero es raro ver señoras boqueando por los campos, siguiendo su necesidad de respirar. Debe decirse además que cada hueco de oxígeno utilizado es reemplazado por una masa equivalente de dióxido de carbono.
Cosas de la física, como la resistencia del aire que hace detener los cuerpos, ya no corren para nosotros. Un pelotazo puede recorrer quilómetros antes que las leyes de la gravedad hagan lo suyo.
Es extraño ver a palomas, loros y gorriones deambular por las calles caminando y buscando capturar vida con sus picos.
También es raro el silencio total que se ha apoderado de la ciudad, dado que el aire quieto no transporta sonido como antes. Puede explotar un auto o caerse una campana a nuestro lado sin que lo percibamos.
Las plantas se están secando, aunque tienen la salvación a centímetros de sus poros.
Propuse incendiar la ciudad y se aceptó, pero el fuego no agarra.
Debo ser breve, necesito respirar. Ayuden a Mar del Plata. Apantállen-nos

martes, 8 de diciembre de 2009

La seguridad



Le comentaba a alguien de una barrita de amigos que se formó en la cuadra. Y concluímos que era raro que esto pase en los tiempos que corren. Los chicos ya no salen, están de la casa a la escuela, de la escuela a la colonia o en la habitación con el celular o la play. Y no sólo ellos, también los grandes han/hemos perdido -por ejemplo- la costumbre de salir a la vereda a tomar mate. El verbo "puertear" ha quedado reducido a un instante sexual y ya no es esa mezcla de chusmerío y sociabilidad que implicaba sacar una silla y el equipo de mate en los atardeceres de los meses cálidos.
Obviamente, a grandes y chicos nos devoró la inseguridad.
Recordé unas palabras del psicopedagogo italiano Francesco Tonucci. Él dice que los niños deben estar en la calle, su espacio natural. Y cuando le replican que no, que la calle es insegura, Tonucci responde que "la calle es insegura porque no hay chicos en ella". Porque si nuestros hijos estuvieran en la calle, habría adultos controlando, un grande estaría viéndolos o yendo a buscarlos y el delito no sería tan factible.
La calle es insegura porque la gente "de bien" se fue de ella, dejando el espacio público a chorros y malvivientes. Si mañana todos saliésemos a la vereda, ¿dónde o a quiénes podrían atacar los delincuentes sin ser vistos? Los asaltos proliferan en el aislamiento colectivo, en la reducción voluntaria de los espacios que sí transitamos los no ladrones.
Imaginemos que es al revés, que somos todos delincuentes y cada casa es una celda. Cómo resultaría más fácil a un guardiacárcel darnos un palazo? Con todos en la puerta o cada quien en su jaula? Por cierto, la segunda alternativa facilita las cosas. De a uno por vez nos darán el palo.
Además de alternativas a largo plazo que pasen por mejorar las condiciones de vida generales, reforzar el sistema educativo, enseñar y ayudar a ser padres a quienes por estar en el círculo perverso de la pobreza no han podido aprender, promover formas de expresión cultural o deportes en las zonas marginadas que permitan a los niños acceder a las alternativas que hoy la sociedad no ofrece, una medida de corto plazo sería salir de nuestra cueva, encontrarnos con los otros, mirarnos, escucharnos. Salir a la vereda a tomar mate, que los chicos se junten con otros chicos para armar una casita con ramas.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Viejo discurso del Sutrati

Corría el año mil novecientos noventa y pico. Convocado por la Asociación de Crotos Libres, encabezada en su anarquía moderada por el croto Pedro Ribeiro, diserté en dependencias de la Sociedad de Fomento "El Martillo"en mi carácter de Secretario General del SUTRATI, Sindicato Unificado de Trabajadores del Tiempo, acerca de la explotación a la que somos sometidos. Al cumplirse en algún momento un nuevo aniversario de aquella fecha incierta, reproduzco aquí algunos posibles tramos de mi discurso.

"Compañeros. En nombre del Sutrati quiero agradecer a (siguen dos o tres agradecimientos) por esta invitación. Una jarrita con agua habrá? (...)
Cuántas veces, mientras esperamos que nuestro hijo salga de la escuela o que abra por fin la bicicletería para preguntar un precio, nos decimos con un dejo de resignación mezclado con autosatisfacción por encontrarle una vuelta al infortunio de la espera, "bueno, hago tiempo un rato" con tal o cual cosa. Hacemos tiempo, vivimos haciendo tiempo. De modo que somos algo así como fabricantes de tiempo, operarios de una línea mundial de montaje de tiempo, lo producimos en grandes cantidades. Adónde va todo ese tiempo que hacemos mientras una voz desconocida nos reprende si es que acaso osamos perderlo? Piensen quién puede ser el beneficiario de mucho mucho tiempo fabricado por todos nosotros. Qué da de resultas del stock de tiempo, si ese stock se mantiene constante con una energía humana hasta ahora renovable. Por cierto, la eternidad.
Y somos nosotros eternos? Claro que no, obviamente no. Qué somos? Mhh? A ver por allá atrás... qué somos. No, crotos no, bah sí, acá somos crotos pero no es lo que pregunto. Qué somos nosotros si hay un ser inmortal, eterno que nos chupa el tiempo que producimos. Se los digo yo, lo voy a escribir acá. Habrá un marcador de pizarra que ande? No, este es indeleble (...) Somos mor-ta-les damas y caballeros. La plusvalía usurpada, nos despoja de tiempos extras, dejándonos con el tiempo estrictamente necesario para sobrevivir algunas décadas, mientras el gran burgués de los cielos llena sus blancos y enormes bolsillos de ganancias temporalesmientras nos postra a rezarle en su condición de benefactor, creador, diseñador gráfico del cielo y de la tierra. Una especie de (actualización 2009) Don Carlos que nos soba el lomo mientras él se va en un lujoso auto importado, hacia la eternidad que todos le concedemos.

(break coffe)
Bueno, resumiendo. Mi llamado entonces compañeros es a perder el tiempo, desperdiciar el propio y el ajeno hasta que se vacíen las arcas temporales del Banco Central del Universo. Cualquier cosa, jugar snake en el celular, mirar volar una bolsita de nylon, ver Tinelli, ese tipo de actividades improductivas (de tiempo). Una vez que muera el eterno, nos las compondremos para ir haciendo tiempo que nos quede a todos nosotros.
Muchas gracias.

martes, 17 de noviembre de 2009

CARTA ABIERTA A LA SEÑO DE JARDÍN

Querida Seño Eugenia:
Te agradecimos personalmente. Pero decido escribirlo, acaso para poder expresar mejor la dimensión de este “gracias”.
Todos hacemos lo nuestro. Cada quien con su ocupación, con su trabajo, hace lo mejor que puede. A veces ponemos más ganas, otras menos. Y por cierto los agradecimientos no abundan, no es más ni menos –entendemos- que la responsabilidad que nos toca.
Pero a vos sí queremos decirte gracias. Porque de todos los trabajos que existen, el tuyo tiene que ver con nuestra mayor riqueza: nuestros hijos.
Y cada día del año dijimos gracias. Hoy, ya en la despedida, juntamos esas gratitudes para que te las lleves, para que tengas constancia de vos misma, de lo que pudiste generar en cada una de nuestras familias.
Son pequeños gestos, tal vez. Contarnos que “hoy le dolió la panza”, que “hoy no quiso hablar”, que “se siente triste”, que está contento. Pequeño reporte cotidiano de nuestros pequeños, desde alguien que pasa con ellos 4 horas de sus días. Podría minimizarse esto que digo; al fin y al cabo no es más que una noticia al terminar la jornada. Gracias Seño por hacerlo con ese amor, con ese deseo de ayudar y, sobre todo, con ese respeto por las personitas aludidas.
Destacar cada paso, empujar para que pueda darse, magnificar su dimensión. Dimensión que a los grandes se nos pierde de vista, acostumbrados como estamos a tener que remarla más allá de nuestra fuerzas. Qué tan grande puede ser escribir el propio nombre, enumerar objetos, decir pajarito en inglés, dar la vuelta carnero. Son descomunales esfuerzos en el primer tramo de la vida. Ahí están las seños, los profes para dar el aplauso, para secar la lágrima, cuando las cosas no salen. Qué envidia…
Algunos querrán a sus hijos silvestres. Considerarán a la educación inicial como una mera domesticación de la libertad, un obligado entrenamiento para la vida productiva. Acaso no entiendan lo que significa socializar, en un mundo que des-socializa todo el tiempo.
“La seño no me deja llevar caramelos si no llevo para todos”. Nos habremos puesto a pensar qué significa esta regla, aparentemente diminuta? “No comer delante de los pobres”, podría decirse rápido y en criollo. Pero es: Entender que no puede disfrutarse lo disfrutable de la vida, si hay otro que llora por no tenerlo.
Hablar de a uno, respetar al compañero, dar un orden al caos con el otro como límite. Por eso es que alguien escribió un libro cuyo título es “todo lo que debía saber lo aprendí en el jardín de infantes”!
En qué momento de la vida el concepto de “logro” que se maneja en la educación inicial va trasmutando de estos valores humanos como la solidaridad y el respeto, hacia bienes tangibles como autos y casas? Cuándo es que deja de parecernos interesante escuchar al de al lado? Cuándo deja de ser un placer servir? No dejo de pensar en el orgullo de Lari al contarme “hoy fui ayudante, puse las paneras y serví el jugo”.
No estaría mal que cada uno de nosotros hiciéramos una lista de objetivos no materiales y una vez por semestre mirásemos si está logrado, o en proceso.
En un país donde tanto se ha trastocado la palabra patria, hay que ver el orgullo con que estos gurrumines llevan la bandera, para entender en ese vistazo que la única alternativa es volver a lo simple, al amor por esos colores, la pasión de llevarlos por dentro.
Seño, sabrás que en casa también damos libertad y valores, enseñamos a respetar y compartir, decimos Patria y decimos por favor, decimos gracias, cuidamos, amamos la niñez de nuestros niños, Nuestra gratitud hoy es por hacer de eso una vocación.
En un mundo que excluye sin siquiera admitirlo, la seño ayuda a la inclusión. En un mundo que violenta, que abomina de la niñez excepto como circunstancia de consumo, que desprecia al diferente, que transforma en frustraciones las vocaciones, en ese mundo a veces cruel, la seño libra su batalla cotidiana por cambiar la historia del mundo, ayudando a construir la felicidad de un niño. No alcanzan mil discursos para ponderarlo.
Esta primera etapa ha pasado. Vendrán otras, que pedirán lo hasta aquí adquirido como requisito mínimo. Estos brazos y piernas se irán estirando hasta constituir hombres y mujeres que ocuparán nuestro puesto en la vida. El jardín, la escuela, los propios padres, serán (seremos), alguna vez, etapas de su propio pasado; nos ahoga el llanto, pero es así. Vaivenes de esas historias personales irán haciendo a estas personitas tomar distintos caminos, adoptar diferentes semblantes, elegir diferentes cosas. Pero habrá en ellos una esencia que no habrá de perderse.
Así como son determinantes las proteínas que incorporaron en sus primeros años, el amor que hayamos podido darles en esta etapa, marcará la diferencia para siempre.
Gracias otra vez.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Reflexiones sobre la lámpara



Qué cosas. Pienso en las mil y una peripecias que he pasado por esa lámpara. Escalé montañas crueles y sin nombre, navegué aguas poseídas por demonios, degollé, soborné, seduje, traicioné, dejé mi peso en sudor en tres desiertos.
Fue mi obsesión y sentido de la vida durante más de veinte años. Hasta que dí con ella en un pueblo cercano a Estambul. Ya no importa cómo ni cuando, fue un paroxismo. La lámpara de los 7200 deseos por fin fue mía una tarde plagada de arena. 7200 deseos. No tres, no siete, 7200.
Con fruición enumeré al genio 5 deseos esa misma noche. El sexto fue volver a casa, aunque en rigor mi casa era otra, la había reemplazado por un palacio en medio una isla que emergió del mar en el tercer deseo.
7200. Y pensar que no puede superar los 45 (de los cuales los últimos 10 fueron verdaderas estupideces, debo reconocerlo). Acaso por la carencia absoluta de necesidades mi imaginación finalmente se atrofió.
La ironía del asunto es que ahora no sé donde carajo la puse. Tampoco tengo el ánimo que tuve para volver a buscarla, pese a que ahora debe estar emplazada en alguno de mis dominios. Acaso el garaje.

jueves, 29 de octubre de 2009

Cápsula del tiempo



Habrá vida más allá de la vida?
La pregunta vale también para las cosas. Algunas ya nos dejaron, otras lo harán pronto. Y como lo único tangible es nuestra capacidad de recordar, va aquí una primera lista a salvar de la extinción por olvido.
Deseo conservar:
  • el olor y el sonido de la máquina de escribir, el aroma penetrante de la tinta, el repiqueteo de las teclas (un sonido que cambiaba con el papel mal ajustado), la campana de fin de línea. El mecanismo de sube y baja para las mayúsculas, el racimo de letras enredadas.
  • el perfume a galletitas molidas de la bolsita cuadriculada de jardín.
  • el de cuero transpirado de la cartera de la escuela.
  • el perfume compuesto de una chica de primer año: chicle bazooka, una colonia y el sudor de una mañana de noviembre.
  • los zapatos Paggi a estrenar el primer día de clases.
  • Los carbónicos, los secantes, el transportador de chapa, los sacapuntas y reglas que cambiaban de imagen al inclinarlos.
  • Las galletitas insípidas de color claro con las figuras de titanes en el ring.
  • las figus de los autos locos, las tapitas de Crush con animalitos, venían todas menos el surubí.
  • los Poketers
  • los cospeles dorados para llamadas locales. Los cospeles plateados que usaba en La Plata para llamar a casa (una pilita junto a la ranura que iba bajando inexorablemente). Los teléfonos pinchados.
  • El olor a trementina y óleos del guardapolvo de papá que dejó apoyado en un caballete del quincho. El sonido de su maletín contra la pared cuando llegaba de viaje.
  • Los Kalkitos.
  • Las peripecias con la 303. El recambio de cartuchos, los dedos enchastrados.


jueves, 15 de octubre de 2009

Mirar atrás


En pocos días pasó que me encontré, 20 años mediante, con unos amigos de la facultad; y dos personas cercanas tuvieron reencuentros parecidos. Y con tres modestos casos, ya estoy pensando en una regla general: hay cierta necesidad de no perder contacto.
Los motivos, creo, saltan a la vista. Por si no, arriesgo cuáles son para mí:
  1. Solemos extraviarnos. A veces nos pasa, como dice el tango, que no sabemos qué bondi hay que tomar para seguir. Orillando los 40, también nos cansamos de emprender por lados desconocidos. Qué mejor entonces que desandar unos pasos y reirnos un rato con vivencias del pasado, que acaso nuestra memoria pudiera descartar en el futuro.
  2. Solemos cambiar. No somos exactamente lo que fuimos. Sí conservamos la esencia, y eso nos basta para no reconocerle al tiempo su trabajo. Pero cuando uno siente que algunos cosas ha aprendido, alguno soberbia se ha mitigado con las trompadas de la vida, quiere una charla con el que fue en el pasado (y ahí está uno traído hasta el presente por amigos que nos recuerdan) para decirle "macho, no era así la cosa".
  3. Pero también extrañamos de uno ese apetito que tenía por buscar el rumbo. Y esas enormes, amplias posibilidades de equivocarse y empezar por otro lado. La irresponsabilidad maravillosa de distraerse de los apuntes para jugar a los dados. De ver amanecer entre risotadas (pienso ahora en una anécdota sobre los ñoquis que se comió la tía de Walter, contada a las 5 de la mañana, y que nos desparramó por el césped de una plaza doblados de risa), ese mundo más grande que el mundo que es el mundo de los amigos.
No es cierto que el tiempo pasado es el mejor, pero cualquier cosa vista en perspectiva mitiga las imperfecciones que tanto duelen de cerca. Este mismo presente será el pasado de nuestro futuro y esta muela que me duele será reemplazada en mi memoria por la paleta de arriba que se le cayó a Lari o por la beatlemanía que vivencia Camila. Así es tan lógicamente bello mirar para atrás.

Lo que tiene de bueno este mundo de hoy es que, facebook y correos mediante, nos permite hacer de la nuestra una historia circular, sin un atrás ni un adelante. Es posible que sin quererlo nos ayude a comprendernos como un todo, ya no como la suma de nuestras partes.

domingo, 4 de octubre de 2009

El grillito inmortal.



Nada hay más difícil que encontrar un grillo en una librería. Podría estar bajo las mesas, en la vidriera, prácticamente en cualquier parte. Además es una búsqueda carente de sentido, porque no puede matarse un grillo sin que atraiga la mala suerte. Así que tampoco le pusimos mucho énfasis. Creo que ninguno quería admitir esa limitación cabalística ni verse suplicando a un insecto que haga silencio. Cri cri, cri cri.
El tema era que había recital en el salón. Mi oficina, alguna vez comenté, es una suerte de camarín, de bambalina, de back de los números artísticos. Yo últimamente estoy medio podrido del arte, así que apenas respondo a las muchas frases que tiran los artistas, apenas despegando la vista del monitor donde juego poker on line.
Estos estaban de negro, camisa negra, pantalones negros. Dos guitarristas virtuosos. Mientras uno tocaba en el salón, el otro esperaba en la oficina y también tocaba. No sé para qué, si toca bien. Para romper las pelotas.
Y el grillo seguía ahí. Cuando di la vuelta por la barra del bar me dí cuenta de que estaba en una viga del techo. Fui a ver el recital para hacer alguna cara a la hora de los agradecimientos al local. El grillo seguía. Nos pareció muy graciosa la alternancia entre el dúo de guitarras y el grillo.
En fin, pensé que escribirlo me iba a inspirar un cuento o alguna metáfora que mezcle las guitarras, el grillo y hasta la muerte de Mercedes Sosa más o menos a esa hora. Pero no.
Las musas no siempre están de turno.
cri cri cri...

jueves, 17 de septiembre de 2009

Quiero un contrato con la Marvel.



Llegué demasiado temprano, tenía como media hora hasta que salga la niña. Soy un enfermito de la puntualidad. Por un instante me quedé parado en la calle, porque si iba al kiosko a tomar un café no podría fumar; así que prendí uno y me quedé con cara de nada, apoyado en la puerta del auto.
Se acerca un flaco con gorro de lana puntudo y una moto a la rastra. Me pregunta si sé de alguna otra estación de servicio, porque en ésta de enfrente no le cargan porque no tiene casco. Hago la cuenta, serán como diez o doce cuadras, demasiadas para arrastrar una moto. Le indico. El muchacho putea su suerte, y "cómo arranco la semana y la concha de la lora me están esperando en el trabajo". Te entiendo, le dije. Y él que se aleja con el cadáver exangüe de su moto hacia alguna parte.
Me quedó una extraña sensación, una contradicción interna que aquí expongo. Porque podía haberlo ayudado (no lo ví en ese momento, vino a mi cabeza después): iba yo con una botella de dos litros que tengo en el baúl, compraba nafta para un vehículo inespecífico, traía, volcábamos en el tanque y el flaco se iba, listo el pollo.
Como me sentí culpable por mi falta de patouruzismo, llegué ayer a otra conclusión (a mí la mas mínima boludez me puede llevar meses de digestión), una conclusión superadora. La disposición que impide a las estaciones de servicio suministrarle combustible a los sin casco está hecha para ésto: que se coman ese garrón que se comió el del gorro puntudo, que aprendan a cuidarse a golpes metafóricos y no de asfalto. De modo que la mano que no le dí, en realidad es como que se la hubiera dado, contribuyendo con la docencia que el Estado se esfuerza por ejercer. Ya se lo pensará de nuevo antes de salir sin casco. Por ahí, al otro día ya salió con casco y chocó, salió volando y cayó de cabeza y se salvó por llevarlo puesto. Casco que capaz que no llevaba si hubiese internalizado el mecanismo de pedirle a buenos samaritanos que compren nafta por él.

De manera que HE SALVADO UNA VIDA.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Sobre la ley de medios, mi pequeño Kane





Queridos otros habitantes de la tierra. Les escribo para comentarles que en mi país, la Argentina, se está dando una batalla retórica para sacar o frenar una Ley de Medios Audiovisuales acorde con las nuevas tecnologías. La que tenemos como vigente, data de plena dictadura militar.
Aniquilada la razón, la cuestión se simplifica de manera razonicida a una reyerta entre el poder político autoritario del matrimonio K y el poder omnímodo del principal conglomerado meditático del país, el grupo Clarín.
Después de dos décadas de alimentar al gigante con decisiones gubernamentales (como licuar su deuda en medio de la crisis del 2001, imprimir cambios a la ley con decretos que permitieran su expansión), el matrimonio a cargo decide que ya ha sido suficiente e impulsa una buena ley, pero la reduce a una dialéctica tan llana, que no hace sino facilitar que la aparente discusión, se transforme en una escolar guerra de tizas, donde los proyectiles son frases vacías que nadie termina de comprender. Y lo que no se comprende se reemplaza por lo que se siente hacia uno u otro bando. Así se complica una oportunidad preciosa de discutir el Poder real enmascarado con el Poder formal de la democracia aparente. Este gobierno no sabe comunicar o directamente no le importa (agarrá la cadena nacional mamerta y explicá de qué viene el asunto o dejalo a Aliverti que lo va a explicar mejor!!!!!).
Lo enuncio como carta al planeta porque lo que discute o no discute mi país, sería lo que debería discutirse en todas partes. Tal vez un pequeño granito de arena pueda lanzarse desde la nimiedad de un blog, esos diarios de bitácora reemplazados ahora por las algo presuntuosamente llamadas redes sociales.
Hace unos días, mirando los canales de documentales, que en la universidad de no sé cuánto, hacían una réplica en laboratorio de la formación de los océanos. No se, metían en un frasco unos gases y le mandaban hidrógeno y así demostraban cómo empezó la cosa.
Y me quedé pensando en cómo se parece eso a la frase "pinta tu aldea y serás universal". Cómo de una experiencia chica pueden obtenerse conclusiones sobre el todo, el aleph de Borges, la descripción de una mujer por un pezón.

En mi ciudad hay un Señor llamado Florencio Aldrey Iglesias, el Gallego. Es el dueño. Posee el diario más importante (La Capital), las tres radios AM, radios FM, dos hoteles, compró en su momento una empresa láctea, puso un casino en la rambla y vive titireteando a los políticos locales, provinciales y nacionales para seguir engordando su poder. Ahora está a punto de cargarse una base de submarinos (que fue subsede de la red de centros de tortura durante la dictadura). Y todo así. Nada que mirar El Ciudadano Kane no pueda explicar. Nunca se supo -porque en esto las certezas son imposibles- si lava plata para la Xunta de Galicia o si es testaferro del rey Juan Carlos.
Observar al pulpo local permite ver lo que pasa en todas las escalas. Se mete en un frasco un ambicioso brutal, se lo mezcla con ambiciones políticas, se inicia el poder mediático y todo es para arriba.
En medio hay muertos. Jefes de locutores puestos a atender teléfonos hasta que el corazón les estalla, políticos que levantan un dedo cuestionador, la democracia real... bajas colaterales.
No debería llamar la atención que nunca haya salido a la luz un buen libro sobre el Gallego. Lo que sí me llama la atención de mí es que tengo este blog hace tiempo y nunca se me ocurrió postear al respecto. Saco como primera conclusión que el poder omnímodo es realmente omnímodo desde que se nos hace natural su victoria, desde que le ganan la batalla a nuestro pensamiento crítico, que prefiere ocuparse de otras cosas antes que de estos imposibles.
Se supone que las leyes están para eso, para evitar que los peces gordos se devoren hasta nuestra conciencia.
Será muy difícil reponernos de esta estructura (en términos marxianos) para cambiar en algo la superestructura del andamiaje legal. Pero qué bueno si al menos este intento nos hace plantearnos dónde estamos parados. O arrodillados, la postura donde los enemigos parecen tan altos.
En sentido contrario, viniéndose como se viene la digitalización de los medios, con N posibilidades de acceder a canales de comunicación hasta ahora loteados por los monstruos en la era analógica, será oportuno ir propiciando un cambio cultural de proporciones, empujándole la voz a los callados y los pies a los quietos para dirigirnos hacia una verdadera democratización de los medios. Obvio que sin caer en la ilusión idiota de creer que estos niños ambiciosos habrán de desaparecer porque se los diga una ley o se quedarán a esperar el asalto al palacio de invierno de las comunicaciones. Lo que digo es que, por un rato, el vórtice estará abierto para que en el espectro de voces aparezcan otras, hagan juego los de abajo. En esta arenga sí que no estoy viendo a la clase política, no creo que vaya a verlos.

Hagamos algo los desclasados.

Hasta luego otros seres humanos.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Alta en el cielo


Mientras un país lamenta la derrota con Paraguay, Lara tuvo su día de gloria: por fin le tocó ser abanderada. Mientras los taxistas dicen que hincharán por Italia, Lari sostiene la bandera nacional en el acto del día del maestro. Mientras los medios confunden el Estado con el Gobierno, el Gobierno confunde el interés colectivo con el interés personal, mientras puteamos al país confundiéndolo con las circunstancias coyunturales de sus habitantes, mi hija se para en medio del escenario con el corazón que no le cabe en el pecho. Abanderada por fin. Quién puede imaginar que tan aparentemente sencillo jalón dentro de la historia de una niña de 5, se transforme acaso en el día más feliz de su pequeña existencia. Y lo es. Y es para mí la expresión más pura del amor a la patria.Y lo disfruto más desde que descubrí que la patria y sus símbolos no pertenecen a los milicios, ni a los mamarrachos gauchescos ni a los chetos que van Wimbledon. Bien entendida, la patria puede ser el plan que nos falta para no ser una suma de individuos. Que anote la selección. Lari entró a la cancha a meter un gol, ovacionada por una platea de 200 años. Yo y mi mujer entre ellos.

sábado, 5 de septiembre de 2009

jueves, 3 de septiembre de 2009

PARA UN MUSEO DE LAS SERIES



Capítulos de series que hicieron historia (en mí al menos):
- El Chavo, cuando lo acusan de "ratero" y se va de la vecindad.
- El Zorro, cuando Don Alejandro descubre que el enmascarado no es otro que el maraca de su hijo Diego.
- La Isla de Gilligan, cuando casi casi se van con una máquina voladora, que el pelotudo grumete termina arruinando.
- La familia Ingalls, cuando Laura cree que encontró oro, y en realidad es "pirita, el oro de los tontos".
- Los picapiedras, cuando se encuentran con Los supersónicos.
- El Agente 86, cuando cree haber sido trastadado a la Argentina y se le había antojado un churrasco.
- Alf, el capítulo en que cría hormigas y se le mueren.
- Viaje a las estrellas, un día que recogen un especímen peludo parecido a un escobillón y se reproduce y se les llena la nave.

se escuchan más aportes para este museo.

viernes, 21 de agosto de 2009

Atchús


Ahora que no es hora para nada, me pesco este resfrío que me tiene mal traído.
Congestionado y todo ando con ganas de hablar, como que extrañara las explayadas microfoniles. Pensar que a uno le pagaban por explayarse.
Hablaría otra vez, en esta ocasión, del espectáculo decadente de la farándula vernácula. De la vieja disfrazada de cuervo o buitre.
O de la gorda profética, uno de los sujetos más inútiles que ha dado la política nacional.
O de la nada discursiva, de las no ganas de abordar temas que tenemos. Cuánto hace que no debatimos de algo los argentinos. Algo! Busco financistas para llegar al prime time de la televisión con un programa de debate sobre: educación, salud reproductiva, aborto sí aborto no, legalización de la droga, sexo-genitalidad prematura, embarazo adolescente, deuda externa, aborígenes desplazados de sus tierras, vida en pareja, marginalidad, economía informal, estándares de belleza, eutanasia, medicinas alternativas, sistema penal argentino, relaciones familiares, hacia dónde va el mundo, la ortografía..... Miles de temas que, puestos a las 22 por Telefé le deberían romper el culo a Tinelli a diario. Pero no, hay que convertirse en un cazador de pájaros Dodo yendo por los pastizales del cable tras un pedacito de inteligencia.
Nos facebookizamos, convertimos pequeñeces, granos, galletitas favoritas, en materia comunicable. Las cosas nos gustan o no nos gustan, caprichitos. Estamos todos juntos, compañeros de primaria y secundaria, compañeros de trabajo, parientes, vecinos, conocidos, todos en el maravilloso rubro de "amigos". Todos juntos y dormidos. Se relativiza aquello de que el pueblo unido jamás será vencido. Lo seremos si no sabemos para qué nos juntamos, si no hay un propósito puesto en ello.
Quejas amargas e inconexas que me salen con los mocos.

sábado, 8 de agosto de 2009

Lecciones de historia al pedo mientras viaja en el auto el autor del Blog y ve antes que amanezca unos barcos con las luces encendidas en el horizonte




Y sí, es como te digo, piratas hay todavía. Por suerte están lejos, en el mar de la China. No, no es cerca. Sí, son malos, pero en vez de espadas te apuntan con ametralladoras.
Es que los piratas eran malos, si no para qué eran las espadas. Y dónde perdieron el ojo, la pierna, la mano. Peleando claro.
Sí, les sacaban el oro a otros malos. Pero no por eso eran buenos, eran malos que le robaban a otros malos, eso no te hace bueno.
Con el tiempo los agarró Disney y los hizo simpáticos, pero menos mal que quedan pocos.

PD: Con qué necesidad

martes, 4 de agosto de 2009

Preguntas sin respuesta. En trance

Adónde vamos a llegar? Adónde queremos llegar? Para qué lado vamos yendo?
No huelen en el aire un olor extraño? Juro que yo no fui, sospecho de la CNN. Con esa cara latina botoxeada.
Algo se gesta que me indigesta sin haber dado bocado, ni siquiera creo estar invitado.
Todos parecemos estarnos encontrando a excepeción de los perdidos.
Y entre la tele con gatos y los políticos que hacen afuera, el zoo se descontrola. De seguro alguien, en algún momento nos va a morder, nos va a sacar un brazo y nos pegará con él.
Yo endemientras me escondo en las cibernaderías de la vida cotidiana
en las preguntas de respuesta imposible

empujando el carro
sólo rogando que no arranque y me deje a pie.

miércoles, 29 de julio de 2009

Desde el cielo las estrellas


Se han muerto ya las que brillaban: Tato, Castelo, Fontanarrosa, Guinsburg, Peña (pertenecía a lalista B), Cascioli (director de la revista Humor).
Se han opacado algunas rutilantes: Lanata, Gasalla, Les Luthiers, Pinti (no han notado en baja a estas dos?), Casero, Página 12, Serrat, los redondos...
Perdieron su rebeldía algunas que ladraban a la luna: Pergolini, Posca, Petinato, Sabina, Gieco, Silvio, Maradona (alguna ayudita a la rata en el 95)...
Y nos quedan estas estrellas de mierda todo el día en la tele: Süller, Mirtha, Moria, Susana, Winograd, Tinelli, Rial, los pumas de bengala que toman la leche en balde, Majul, Carmen Barbieri.
A tono con los políticos en la palestra: De Narvaez, los K, la Carrió, Mauri, Cobos...
Si esto que nos queda es un grupo de referentes de lo que somos los argentinos, yo quiero tramitar la ciudadanía marroquí.

viernes, 10 de julio de 2009

La Argentina inconciente

Buena parte de la culpa, otra vez, la tiene la izquierda nacional. De su ahora no tan amplio espectro, una parte optó (ya desde 2003) por encolumnarse con el gobierno y la otra por quedar a mitad de camino preguntándose hace 6 años qué será mejor. Sus cuadros desencuadrados vagan por el desierto predicando verdades que el viento disipa.
Del otro lado, la derecha gritona va tomando coraje para vengarse de cada gesto progresista conseguido por el gobierno y su zona de influencia. Aplastan en un mismo pisotón la mierda real que el gobierno no ha querido corregir y cuanto atisbo de justicia pueda contarse del kirchnerato. Son irracionales, chabacanos, inorgánicos, pero se están cocinando con el caldo gordo que les calienta el puto periodismo nacional.
Y lo que intoxica es la mezcla. Los periodistas y medios que antes semejaban ser progresistas, ahora -decididamente ahora que pasaron las elecciones y los K mordieron el polvo- son cuasi golpistas. Confunde que el golpe lo disfracen de más democracia, de parlamentarismo, de republicanismo, miremos a Honduras. Porque.... qué lindo sistema de democracia directa deben estar armando Mauricio y Francisco! Ah no sabés. No, no sabés.
En tren de despejar equis, en esto de por qué nos parecían progresistas los progresistas periodistas, creo que llegamos hasta el repudio por las violaciones a los derechos humanos de la dictadura; hasta ahí, cuando el enemigo estuvo derrotado en el campo de juego de la historia, estamos de acuerdo, en todo lo demás no.
Lo gracioso, y vuelvo al principio, es que de existir una izquierda, ésta podría decir lo mismo del propio gobierno: mucho abrazo con las madres pero no bajan el IVA, mucho descuelgue de cuadros pero no cargan con impuestos a los ricos, mucha transversalidad declamada mientras demasiado pacto con los más horribles primates de lo más bajo y corrupto del peronismo. Pero no existe, está pensando si esta vez va en el bondi correcto.
Creo que la inconciencia del momento, éste en el que Mirtha se desgañita de odio por lo que le hicieron al campo (uy cómo sufre el campo, aia qué dolor), estriba en que esta sociedad pelotuda sabe que va detrás de la consigna de bajarle la soberbia a Cristina (y, si cabe, voltearla por la osadía de tocarle un poquito así el culo a la argentina sojera) pero no tiene ni remota idea de por qué habríamos de reemplazar a esta corte.
Cierto, cierto, la inseguridad; a eso volveremos ni bien se nos pase esta bronca inenarrable por todo lo feo que hace el gobierno con lo de la gripe porcina. A eso se dedicará el nuevo gobierno surgido de las cenizas de esta pareja, a dejarnos tranquilos y que podamos caminar por las calles ya despejadas de negros, a cerrar el ciclo Blumberg (se nos cayó el ingeniero, pero bueno, fue un precursor en esto de vengar solapadamente a los milicos caídos en lucha contra la subversión encaramada en el gobierno vió) y a.... no sé, que vengan los inversores (no sabés la cantidad que se agolpan en la frontera esperando que nos volvamos "un país en serio").
Lo que no saben o parecen haber olvidado esta manga de idiotas que llamamos pueblo argentino, es que los únicos que tienen la llave de este colectivo son los propios peronistas. El último pasajero lo sube Duhalde (o alguien cree que el cheto de De Narvaez tiene media muñeca más que Scioli para manejar el bondi). Y con él qué viene? Vaya uno a saber. Lo único seguro es que Barrionuevo quedará de pie, Moyano... sigue la lista.
Lamentablemente siento que no somos ni chicha ni limonada. No tenemos un gobierno tan progre como para jugarse por una alianza latinoamericana cojonuda o para escapar hacia adelante con reformas profundas, redistributivas y defendibles. No tenemos una derecha sólida que unifique un discurso que exceda el slogan, por lo que se hace más difícil combatirla. No tenemos una izquierda por fuera que haga brotar una hojita en el surco de la esperanza.
Si todo lo que se puede esperar es que a Pino le vaya bien con los porteños que un día votan a uno y al otro día votan al otro sin que medien razones, estamos al horno.
Qué tenemos entonces? Barajas del mazo peronista, más barajas del mismo mazo. Inconciencia e inconsistencia.

eso opino yo, que no soy nadie.

domingo, 5 de julio de 2009

No bailo no



Y seguimos con las quejas (siempre está la paradoja que quien ingresa a un blog lee primero lo último, con lo que se sería más apropiado decir "empezamos", pero bueno). En este caso es una módica queja por una fastidiosa costumbre cinematográfica.

Anoche vi "Quien quiere ser millonario". Una película interesante, hindú, sobre un chico orejón que participa en un concurso televisivo y gana, y sospechan que hace trampa pero no.

La película está muy bien, posee desde originalidad, dramatismo y suspenso, hasta denuncia social y un toque de rebeldía por la creencia en castas de la India, cosas que no tienen películas como Más barato por docena.

Ponele que me hizo angustiar en un momento, o en varios. Y acá viene la denuncia del día: es necesario que al final los actores hagan una coreo en los andenes? Qué es esta moda de meterle bailecitos pelotudos a todo? Que lo pongan en "Las vacaciones de Mr. Bean" pase, pero a ésta había que meterle esta pelotudez? Es como si dijesen, "uh, los boludos se van a amargar creyendo que es en serio y es ficción; juntemos al elenco completo y hagámoslo bailar para que se den cuenta de que los muertos resucitan, los villanos son actores que sonríen en la vida real y que los que sufren lo hacen sólo porque le pagan para que finjan, que si les pagaran por hacer una película de baile también los veríamos, es un trabajo viste.

Como que nos subestiman.

No vuelvo a ver una película hindú que termine en una coreografía. En la caja debería decir: advertencia, terminan bailando y cagan todo lo bueno que el film pudiera tener antes.

Por qué no terminan con un bailecito:

La lista de Schindler

Filadelphia

El campeón

Atrapado sin salida

Love Story

Cadena de favores

etc.

miércoles, 24 de junio de 2009

De Walsh a Ronnie Arias


Ya me tenía harto el rock chabón. Ese rocanrrol de garage, con fanáticos tribalizados, cortes de pelo especiales, voces roncas de sus vocalistas y la pseudo rebeldía consistente en hablar del faso como si con eso se le tocara alguna parte del culo al sistema.

Pero ahora he descubierto un plus ultra super del hartazgo mío interior por las imposturas humanas: los noteros que se hacen amigos de los chorros. Meta viajar por el conurbano, meta charla con el hampa de poca monta, la televisión nos viene inundando con los hijos bastardos del original Fabían Polosecki, puestos a ufanarse del relativo riesgo de internarse en cuanto submundo se les va ocurriendo. Que te mostramos cómo son los pandilleros, que tomamos mate con ellos, que nos enseñan a desvalijar una casa.

Trataré de darme sentido. Por empezar, y desde el vamos, evacúo sobre si a la gente le gusta o no le gusta este tipo de programas de América o Telefé. A la gente le gustaba Blumberg y a más de uno mandé a cagar con su juntadita de firmitas de burguesitos asustaditos y ay así no se puede seguir. O sea, si a la gente ahora le gusta que Martín Sicioli vaya y se junte con un grupete de asaltantes, allá la gente.

El problema es que un grupo de estúpidos periodistas blancos - más, quizá algún un actor periodista negro que rescataron de Tumberos para que busque empatía en el aproche al ámbito delincuencial- imagino que salen a levantar minitas o tipos vistiendo un aura de cojonudos por algo tan sencillo como darles cámara a gavillas que sí querían cámara, a las que no se les sacó declaraciones por la fuerza, sino que aman que los reporteen contando sus hazañas. Genial, al problemita de la inseguridad agreguemoslé que los pibes chorros cuentan con periotudos a quienes contarles sus relatos épicos.

En algo creo que esto se asemeja a la apropiación de los niños blancos de buena posición y de todos los tiempos de manifestaciones culturales negras, aborígenes y mestizas, rantifusas en general: tango, gospel, hip hop, rap. Y en este orden prefiero mil veces a Yerba Brava o Los Pibes chorros, que ejecutan esa música pedorra pero legítimamente surgida del mismo arrabal al que se dirigen.

Los chicos audaces de la tele hacen turismo por la miseria. Ojalá se ocuparan de denunciarla, de identificar sus causas, de combatirla, de cargar contra los que se quedan con los recursos. No señor, cuando se topan con un De Narvaez apenas le sueltan uno de sus chascarrillos cecucéanos que no joden a nadie que no repudian a nadie y para irse con él a tomar uno de chocolate en Freddo.

Para después volver a enfocar chicos que se matan con paco. Pura mierda, puro voyeurismo morboso de clase media que quiere conocer la cara de lo que tanto teme. No para comprender las razones hondas de la marginalidad, sino para no errar el balazo a sus emergentes.
Pero ser un signo de la época. Pareciera que de la política argentina lo único que nos molestara es "la falta de republicanismo" como si este pueblo fuese sueco o militara activamente en la defensa de la democracia. Notaron que ni siquiera hay preocupación por lo corrompido del sistema o los negocios que se mandan los que detentan el poder? Notaron que la lucha Campo/Kirchner fue la única contienda por lo recursos nacionales de los últimos tiempos? Notaron que el foco en la violencia cotidiana esconde la carencia de genuinos representantes de los sectores más hundidos?
La sociedad se pajea con Policías en acción, la única acción consensuada. Se entroniza a las Cumbios, bichos raros pero que se quedan en su casa a escribir pelotudeces en vez de... no sé, tirarle un huevazo a Roberto Aleman. Nos fascina ver cómo se revientan los chicos afuera de los boliches, alguien tiene que exorcizar la bronca indefinible.
Patéticos. Somos. A veces.

domingo, 14 de junio de 2009

La dignidad del artista

"Me hubieran dicho que no venían. Tanto correo, mensajito de texto, cuando me los cruzaba por la calle. Todos sí claro, ahí estaremos, firmes. Y después no vienen, para qué dicen" rezongaba el cantor mientras se cambiaba en mi oficina. Los pantalones planchados reemplazaron a los jeans, zapatos lustrados a los de guerra, una camisa inmaculada.
"Viste como es esta ciudad - traté de mitigar desde atrás de mi escritorio - es impredecible. Te acordás lo que le pasó al viejo Polera cuando lo trajo a Ricky Martin. Tuvo que abrir las puertas del estadio y regalar las entradas. Sólo en Mar del Plata pasa eso". Y mientras en el salón una amiga del cantor vendía tarjetitas a las pocas personas que vinieron a escucharlo: "es totalmente aleatorio, capaz que cuando menos lo esperás, cuando menos prensa hiciste se te llena, es inexplicable, depende el humor de la noche". Y él que me cuenta una anécdota de Uruguay, de un viaje suyo en que lo fue a escuchar a Benedetti leer poemas en una librería más chica que ésta y que lo había anunciado en una pizarra mistonga, escrito con tiza: esta noche Benedetti. Qué Benedetti, Mario Benedetti? preguntó el cantor. Y era. Y sólo habían ido unas quince personas. Hacía poco que se le había muerto la mujer y el maestro estaba mal.
Como suelo hacer, cumplido el objetivo de la charla, hice algo para ahogarla. Le deseé suerte y me escabullí por la otra puerta, dí la vuelta y encendí los tachos de luces que mezclaron rojo y ocre sobre el banquito de madera. El salón de café lo esperaba poco, seguía la cafetera con su ruido a locomotora, seguía escuchándose "un cortado", "un cortado? chico?", la gente que caminaba. Y entonces entró el cantor por la puerta contraria a la que usé para escapar de la charla. Agradeció, mencionó, anticipó, con la humildad de los grandes. Y el flaco le entró al piano de una manera bárbara. Y este hombre, al que le fallaron amigos y alumnos de canto, empezó con sus tangos y los cantó magistralmente. Y yo que nunca me quedo, esta vez me quedé sentado en la banqueta, poniéndole oído y poniéndole mirada. Por sus zapatos, por la camisa inmaculada, por la dignidad. Me resultó después imprescindible bajar la botella de Bols y servirme un vasito de ginebra. Brindé para mis adentros por el alma de los artistas, a veces ególatras, a veces histéricos, dependiendo siempre de esa sopa nutricia hecha de aplausos.
Para ustedes compañeros, salud.

domingo, 31 de mayo de 2009

Carta abierta a la niñez de mi hija

Hola niñez. Iba a escribirte una carta de despedida cuando te fueras, pero decidí en cambio escribirte mientras aún estás. Porque los homenajes hay que hacerlos en vida. De todos modos, si miro para adentro, todavía está conmigo la niñez que supe tener. Aparece de vez en cuando, viendo la tele, jugando con Lari a los muñecos o cuando la adultez me arrincona y me pregunta cosas que no sé responder.
Gracias niñez por estar con mi hija todavía, te lo digo mientras hacés tus valijas despaciosamente. Gracias porque otras, a esta edad, ya se han ido en un abrir y cerrar de ojos. Vos sabés que vivimos en un mundo que no las quiere a ustedes las niñeces.
Hay pequeñas personas sin niñez porque, sencillamente, se las esperaba para poner en sus bracitos responsabilidades de grandes. Se las ve juntando cartones, vendiendo diarios, abriendo puertas, cuidando autos, acarreando hermanos, recogiendo frutillas con barro hasta las orejas.
Hay humanos nuevos que por un rato fueron niños. Después vino el señor mercado a tentarlos con sus productos: discos, ropa, celulares. Debían despedir a su niñez para llegar a ese estado que hace relamer al lascivo mercado, para convertirse en preadolescentes que ven sus programas, conversan sus temas, adquieren sus uniformes. Y como son cosumidores son consumidos. Los cuerpos deben desarrollarse pronto para convertir a los humanos nuevos en población sexualmente activa. Es que la juventud ya no es lo que era, un concepto extendible de los 18 a los 40. Como los electrodomésticos, a poco de llegar, la gente se oxida, los hombres y mujeres se arruinan y el mercado pederasta deja de prestarles atención. Porque insisto, la plata grande la generan los más chicos. Por eso el culto a la juventud extrema, por eso las lolitas, por eso las mochilas vienen con portacelulares, por eso a las niñas les diseñan ropitas de bataclanas.
Por eso digo, niñez de mi hija, gracias por todavía estar. Porque en el fondo me gusta cuando me llama para matar arañas, porque todavía me consulta cosas que sé que ni bien te vayas me consultará sólo en ocasiones.... O no, en una de esas pudimos con mi mujer establecer con ella un vínculo que trascienda las edades. Acaso sigamos siendo lo importantes que nos creemos.
Como sea niñez quiero agradecerte la felicidad que me das. Al decir de Serrat, no pude impedir que sufra, no pude evitar domesticarla ni transferirle ciertas frustraciones. Pero sí pude darme cuenta y disfrutar del momento fugaz de su inocencia, sí pude entender que algunas cosas que no se miran de nuestros hijos, desaparecen como burbujas en el aire. Hay tanto padre ciego, hay tanto padre que nunca ejerce, con tanto apuro por jubilarse, que creo, infancia, que venimos haciendo un buen equipo.
Te propongo que cuando te vayas, quedemos en encontrarnos de vez en cuando. Capaz que con mi propia niñez podamos reunirnos y jugar con Pluto a que se enamora de la princesa.
Gracias niñez de mi hija. Sé que te tenés que ir. No haré como otros que se empecinan en que te quedes nomás para mantener la dependencia de sus hijos, los llenan de miedos, les enseñan a desconfiar de todos. De ninguna manera, la vida debe seguir su curso, la vida no es juego... Ya lo sabés, de eso nos venías hablando.
Un beso. Quedate un ratito más.

Yo

jueves, 30 de abril de 2009

Choque esos cinco

Me han comentado que en España, sitio otrora próspero y ahora con padeceres argentinezcos (eso por dejar entrar a tantos de los nuestros, somos como la gripe porcina), no tienen tanta costumbre de manifestar físicamente que se está ante otro ser humano. Como que un hola alcanza.
Acá en cambio prodigamos besos confianzudos a diestra y siniestra, aún a gente que vemos por primera y única vez en nuestra vidas.
Un paso antes de tanta baba se hallan nuestros apretones de manos. Hay esttrechadas que parecen de filet de merluza, las hay bien o mal colocadas, las hay intensas y algunas son interminables, produciendo una incomodidad pasajera.
De lo que estoy harto es de esa subespecie de apretadores de manos que hacen de ese gesto una suerte de comprobación de su propia virilidad. Te la estrujan como quien retuerce una valerina y sentís cómo te cruje hasta el último hueso sin que puedas decir ni ay a riesgo de perder el puesto de macho alfa que se encuentra en disputa.
A esos hijos de mil disputas dedico este post. Me ha quedado una tendinitis que me va y viene según doy o no doy la diestra.
Así que en adelante daré la zurda o el brazo como los mecánicos. O nada, una reverencia japonesa. O una patada en los huevos.

sábado, 25 de abril de 2009

Un pensamiento para el más allá


Hola, tanto tiempo!
Dejaré aquí un pensamiento breve que me asaltó en una noche de insomnio y que quiero registrar para la posteridad. En una de esas, en el futuro lejano, un investigador accede a este blog de casualidad y este pensamiento se convierte en una frase de culto y me ponen al lado de Bernard Shaw, Jauretche o Platón.
Va (y ojo que amo la vida como loco), ahora sí va:

"Si el suicidio tiene como precio la condena eterna, conviene arrojarse de edificios altos. Da el tiempo suficiente para encontrar una razón para seguir vivo y transformarlo en un accidente"

Bueno, es eso. Si alguien frecuenta esta mina abandonada, les diré que tengo planes de volver y quitar las telarañas.

hasta luego
piensenló

domingo, 15 de febrero de 2009

Boletos

Ignoro por completo como se compone el Concejo Deliberante. Sé que Vanesa hace lo mismo. En épocas pretéritas en que hacíamos El Puente, era todo un desafío conocer el nombre de uno y cada uno de los curules, sus conexiones ideológicas, las bancadas a las que pertenecían por el voto o por sus borocoteadas, las comisiones de las que eran parte.
Como director de la carrera de Periodismo en Eter, no debería hacer confesiones de esta naturaleza, sobre todo por la desinformación de la que nos cuesta sacar a los alumnos. Pero me justificaré diciendo que, en todo caso, la incorporación de esos datos no lleva más que una mañana dibujando sobre una hoja el plano del cuerpo deliberativo. Mi reconocimiento apunta a poner énfasis en la unidireccionalidad de una de las partes en que se divide el poder local. Bah, el poder local. Bueno sí, el poder local verdadero utilizando el poder formal.
No teniendo la obligación de hablar por un micrófono todas las mañanas, emprendo la lectura de los diarios por donde me place. Tengo días más amarillistas (donde atiendo la paternidad de un pendejo británico), días más internacionalistas para ver de qué va la cosa por el mundo y días en que le entro a La Capital.
El otro día la foto mostraba a un grupo de concejales más o menos kirchneristas en el momento en que resolvían que, no hallando grandes reparos para aumentar el boleto, le dejaban la atribución a Pulti.
Y hoy, páfate, boleto a 1,60. Una mierda. Y lo peor es que es una mierda tan conocida. Sé que en La Capital están chorreando justificaciones para el aumento, así que no me pondré a cuestionar la medida, porque se ve que los empresarios no daban más.
Lo que me genera sí es una cierta melancolía de mí mismo, cuando creía que el concejal del MID, sólo su alma en medio de tanto buitre cipayo sería capaz de alzar su voz contra lo que todos callaban, aún a costa de enojar a la pandilla censuradora de Don Aldrey, que si no le caías en gracia te recortaba la foto (una vez la pasó a Medina).
Va aumento de boleto, abrí la boca abrí el culo. La política más que nunca se ha hecho pragmática. Son tantas las cosas que resolver en medio de las elecciones de este año, que ya nadie se molesta en impostar una voz airada.
Por otro lado leo una nota de Feimman, José Pablo. Hace toda una historia sobre unos criminales de la dictadura y termina anticipándose a los gorilas que lo toman (a él y a otros progresistas) por idiota útil de los K, embelesados todos ellos por el discurso reparador de las heridas dictatoriales. Sí, son eso amigos progresistas. Por más que sus lamentables opositores sean harto peores, no hacer media referencia al bochorno de Cristina calzándose el chambergo para mostrarse en Tartagal como si ahora sí (antes no) esa pobre gente necesitara ayuda, me dan muchísimas ganas de vomitar sobre ellos. Sobre Feimman, sobre Leon Gieco, sobre.... gente que fue referente en otras épocas. Referentes por haber caminado el país o sus ideas, por ponerse del lado de los pobres desde cualquier palo. Hoy todos pegoteados en un frente común contra el malito de Duhalde que si llega per se (o por las interpósitas personas de Macri, Carrió, ruralistas, Pando) nos trae un capitalismo malo pero malo en serio. No como éste en que te aumentan el boleto sin aumentarte los sueldos, te sacan el pan de la boca y los lápices de la cartuchera, pero se reúnen con Fidel.
Qué bien estábamos antes cuando estábamos mal.

viernes, 6 de febrero de 2009

Hice una nueva entrada!!!!!




Obviamente, este blog no es google como para que se haga menester andar pidiendo disculpas por la inactividad. Pero, dado que algunos amigos se dan una vuelta de vez en cuando, me siento como culposo por el tiempo que pierden buscando algún nuevo aporte. Tonterías mías. Pero de qué sino de tonterías propias se componen los blogs?

Me he dado cuenta que a mayor ocupación laboral, menos es el tiempo que me queda para disquisiciones, tribulaciones, lamentos y ocasos. Llego al punto en que busco en vano esos dilemas existenciales que de alguna manera me definían. Y nada, he pasado de Libertad a Mafalda, luego Miguelito, más tarde Felipe y ahora Manolito. Me asombra como en uno mismo pueden cohabitar tantos estilos vitales, dependiendo la circunstancia.

Ojo, no me quejo (eso es lo insólito!!!). Pero ando con un je ne sais quoi. Mi amigo Julián dice que el blog nació por la falta de goles, por la necesidad de meter uno en la faz virtual, mientras la vida real me llenaba la canasta. Ahora no es que me haya convertido en goleador, pero ando con más aguante, asegurando la pelota y evitando que se vengan.

Por eso escribo menos creo yo.

Y eso es todo, los/me extrañaba.

See you later. Y compren libros en Polo Norte, donde compra la gente pulenta. De paso, se ven las fotos de Julián colgando de las paredes.

miércoles, 7 de enero de 2009

Sólo quiero decir basta

Hay que encender todos los dispositivos de comunicación que se encuentren a la mano. Desde mensajes de texto hasta blogs abandonados, paredes escritas con un pincel, paradas escritas con una fibra, cadenas, spams, palomas mensajeras, comentarios de ascensor, plegarias silenciosas, discursos enconados, zapatos voladores, tambores redoblantes.
Hay que decir basta a la matanza. 640 palestinos murieron desde que empezó el ataque israelí. Según fuentes de Gaza y ONG, la mitad niños, mujeres y ancianos.
Basta de una vez al chantaje sentimental que nos retiene la puteada al salvaje victimario: no pueden evitarse la repetición de holocaustos generando nuevos holocaustos, como no podemos comernos a los caníbales para acabar con el canibalismo.
Basta de tolerancia al declamado progresismo de nuestro gobierno. Es increíble que la misma cara que avanza contra los genocidas de la dictadura, se esconda tras las cortinas avalando con el silencio lo que dice combatir en la historia. Ese supuesto abrazo a los derechos humanos se licúa si sólo se lo ofrece hacia el pasado. Un proceder que no difiere al de la puta iglesia católica que 500 años después repite en letanía los pedidos de perdón a Galileo.
Por estas horas, con su estilo tosco y siempre en los bordes, al único que escuché con vehemencia gritar algo fue, cuándo no, a Hugo César. Los demás esperan a ver que hace el resto, no sea cosa que Estados Unidos vaya a favorecer la matanza y quedemos enfrentaditos. Y pensar que hace unos meses había tanta alegría con el triunfo de la esperanza negra!
Como no tengo pelotas para marchar por esta causa, por miedo a terminar al lado de un nazi que me utilice como abono a su demencia, preferí decir basta y convocar a decir basta desde este blog casi abandonado.

Jorge Köstinger