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miércoles, 7 de enero de 2009

Sólo quiero decir basta

Hay que encender todos los dispositivos de comunicación que se encuentren a la mano. Desde mensajes de texto hasta blogs abandonados, paredes escritas con un pincel, paradas escritas con una fibra, cadenas, spams, palomas mensajeras, comentarios de ascensor, plegarias silenciosas, discursos enconados, zapatos voladores, tambores redoblantes.
Hay que decir basta a la matanza. 640 palestinos murieron desde que empezó el ataque israelí. Según fuentes de Gaza y ONG, la mitad niños, mujeres y ancianos.
Basta de una vez al chantaje sentimental que nos retiene la puteada al salvaje victimario: no pueden evitarse la repetición de holocaustos generando nuevos holocaustos, como no podemos comernos a los caníbales para acabar con el canibalismo.
Basta de tolerancia al declamado progresismo de nuestro gobierno. Es increíble que la misma cara que avanza contra los genocidas de la dictadura, se esconda tras las cortinas avalando con el silencio lo que dice combatir en la historia. Ese supuesto abrazo a los derechos humanos se licúa si sólo se lo ofrece hacia el pasado. Un proceder que no difiere al de la puta iglesia católica que 500 años después repite en letanía los pedidos de perdón a Galileo.
Por estas horas, con su estilo tosco y siempre en los bordes, al único que escuché con vehemencia gritar algo fue, cuándo no, a Hugo César. Los demás esperan a ver que hace el resto, no sea cosa que Estados Unidos vaya a favorecer la matanza y quedemos enfrentaditos. Y pensar que hace unos meses había tanta alegría con el triunfo de la esperanza negra!
Como no tengo pelotas para marchar por esta causa, por miedo a terminar al lado de un nazi que me utilice como abono a su demencia, preferí decir basta y convocar a decir basta desde este blog casi abandonado.

Jorge Köstinger