Buscar este blog

jueves, 30 de abril de 2009

Choque esos cinco

Me han comentado que en España, sitio otrora próspero y ahora con padeceres argentinezcos (eso por dejar entrar a tantos de los nuestros, somos como la gripe porcina), no tienen tanta costumbre de manifestar físicamente que se está ante otro ser humano. Como que un hola alcanza.
Acá en cambio prodigamos besos confianzudos a diestra y siniestra, aún a gente que vemos por primera y única vez en nuestra vidas.
Un paso antes de tanta baba se hallan nuestros apretones de manos. Hay esttrechadas que parecen de filet de merluza, las hay bien o mal colocadas, las hay intensas y algunas son interminables, produciendo una incomodidad pasajera.
De lo que estoy harto es de esa subespecie de apretadores de manos que hacen de ese gesto una suerte de comprobación de su propia virilidad. Te la estrujan como quien retuerce una valerina y sentís cómo te cruje hasta el último hueso sin que puedas decir ni ay a riesgo de perder el puesto de macho alfa que se encuentra en disputa.
A esos hijos de mil disputas dedico este post. Me ha quedado una tendinitis que me va y viene según doy o no doy la diestra.
Así que en adelante daré la zurda o el brazo como los mecánicos. O nada, una reverencia japonesa. O una patada en los huevos.

sábado, 25 de abril de 2009

Un pensamiento para el más allá


Hola, tanto tiempo!
Dejaré aquí un pensamiento breve que me asaltó en una noche de insomnio y que quiero registrar para la posteridad. En una de esas, en el futuro lejano, un investigador accede a este blog de casualidad y este pensamiento se convierte en una frase de culto y me ponen al lado de Bernard Shaw, Jauretche o Platón.
Va (y ojo que amo la vida como loco), ahora sí va:

"Si el suicidio tiene como precio la condena eterna, conviene arrojarse de edificios altos. Da el tiempo suficiente para encontrar una razón para seguir vivo y transformarlo en un accidente"

Bueno, es eso. Si alguien frecuenta esta mina abandonada, les diré que tengo planes de volver y quitar las telarañas.

hasta luego
piensenló