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jueves, 17 de septiembre de 2009

Quiero un contrato con la Marvel.



Llegué demasiado temprano, tenía como media hora hasta que salga la niña. Soy un enfermito de la puntualidad. Por un instante me quedé parado en la calle, porque si iba al kiosko a tomar un café no podría fumar; así que prendí uno y me quedé con cara de nada, apoyado en la puerta del auto.
Se acerca un flaco con gorro de lana puntudo y una moto a la rastra. Me pregunta si sé de alguna otra estación de servicio, porque en ésta de enfrente no le cargan porque no tiene casco. Hago la cuenta, serán como diez o doce cuadras, demasiadas para arrastrar una moto. Le indico. El muchacho putea su suerte, y "cómo arranco la semana y la concha de la lora me están esperando en el trabajo". Te entiendo, le dije. Y él que se aleja con el cadáver exangüe de su moto hacia alguna parte.
Me quedó una extraña sensación, una contradicción interna que aquí expongo. Porque podía haberlo ayudado (no lo ví en ese momento, vino a mi cabeza después): iba yo con una botella de dos litros que tengo en el baúl, compraba nafta para un vehículo inespecífico, traía, volcábamos en el tanque y el flaco se iba, listo el pollo.
Como me sentí culpable por mi falta de patouruzismo, llegué ayer a otra conclusión (a mí la mas mínima boludez me puede llevar meses de digestión), una conclusión superadora. La disposición que impide a las estaciones de servicio suministrarle combustible a los sin casco está hecha para ésto: que se coman ese garrón que se comió el del gorro puntudo, que aprendan a cuidarse a golpes metafóricos y no de asfalto. De modo que la mano que no le dí, en realidad es como que se la hubiera dado, contribuyendo con la docencia que el Estado se esfuerza por ejercer. Ya se lo pensará de nuevo antes de salir sin casco. Por ahí, al otro día ya salió con casco y chocó, salió volando y cayó de cabeza y se salvó por llevarlo puesto. Casco que capaz que no llevaba si hubiese internalizado el mecanismo de pedirle a buenos samaritanos que compren nafta por él.

De manera que HE SALVADO UNA VIDA.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Sobre la ley de medios, mi pequeño Kane





Queridos otros habitantes de la tierra. Les escribo para comentarles que en mi país, la Argentina, se está dando una batalla retórica para sacar o frenar una Ley de Medios Audiovisuales acorde con las nuevas tecnologías. La que tenemos como vigente, data de plena dictadura militar.
Aniquilada la razón, la cuestión se simplifica de manera razonicida a una reyerta entre el poder político autoritario del matrimonio K y el poder omnímodo del principal conglomerado meditático del país, el grupo Clarín.
Después de dos décadas de alimentar al gigante con decisiones gubernamentales (como licuar su deuda en medio de la crisis del 2001, imprimir cambios a la ley con decretos que permitieran su expansión), el matrimonio a cargo decide que ya ha sido suficiente e impulsa una buena ley, pero la reduce a una dialéctica tan llana, que no hace sino facilitar que la aparente discusión, se transforme en una escolar guerra de tizas, donde los proyectiles son frases vacías que nadie termina de comprender. Y lo que no se comprende se reemplaza por lo que se siente hacia uno u otro bando. Así se complica una oportunidad preciosa de discutir el Poder real enmascarado con el Poder formal de la democracia aparente. Este gobierno no sabe comunicar o directamente no le importa (agarrá la cadena nacional mamerta y explicá de qué viene el asunto o dejalo a Aliverti que lo va a explicar mejor!!!!!).
Lo enuncio como carta al planeta porque lo que discute o no discute mi país, sería lo que debería discutirse en todas partes. Tal vez un pequeño granito de arena pueda lanzarse desde la nimiedad de un blog, esos diarios de bitácora reemplazados ahora por las algo presuntuosamente llamadas redes sociales.
Hace unos días, mirando los canales de documentales, que en la universidad de no sé cuánto, hacían una réplica en laboratorio de la formación de los océanos. No se, metían en un frasco unos gases y le mandaban hidrógeno y así demostraban cómo empezó la cosa.
Y me quedé pensando en cómo se parece eso a la frase "pinta tu aldea y serás universal". Cómo de una experiencia chica pueden obtenerse conclusiones sobre el todo, el aleph de Borges, la descripción de una mujer por un pezón.

En mi ciudad hay un Señor llamado Florencio Aldrey Iglesias, el Gallego. Es el dueño. Posee el diario más importante (La Capital), las tres radios AM, radios FM, dos hoteles, compró en su momento una empresa láctea, puso un casino en la rambla y vive titireteando a los políticos locales, provinciales y nacionales para seguir engordando su poder. Ahora está a punto de cargarse una base de submarinos (que fue subsede de la red de centros de tortura durante la dictadura). Y todo así. Nada que mirar El Ciudadano Kane no pueda explicar. Nunca se supo -porque en esto las certezas son imposibles- si lava plata para la Xunta de Galicia o si es testaferro del rey Juan Carlos.
Observar al pulpo local permite ver lo que pasa en todas las escalas. Se mete en un frasco un ambicioso brutal, se lo mezcla con ambiciones políticas, se inicia el poder mediático y todo es para arriba.
En medio hay muertos. Jefes de locutores puestos a atender teléfonos hasta que el corazón les estalla, políticos que levantan un dedo cuestionador, la democracia real... bajas colaterales.
No debería llamar la atención que nunca haya salido a la luz un buen libro sobre el Gallego. Lo que sí me llama la atención de mí es que tengo este blog hace tiempo y nunca se me ocurrió postear al respecto. Saco como primera conclusión que el poder omnímodo es realmente omnímodo desde que se nos hace natural su victoria, desde que le ganan la batalla a nuestro pensamiento crítico, que prefiere ocuparse de otras cosas antes que de estos imposibles.
Se supone que las leyes están para eso, para evitar que los peces gordos se devoren hasta nuestra conciencia.
Será muy difícil reponernos de esta estructura (en términos marxianos) para cambiar en algo la superestructura del andamiaje legal. Pero qué bueno si al menos este intento nos hace plantearnos dónde estamos parados. O arrodillados, la postura donde los enemigos parecen tan altos.
En sentido contrario, viniéndose como se viene la digitalización de los medios, con N posibilidades de acceder a canales de comunicación hasta ahora loteados por los monstruos en la era analógica, será oportuno ir propiciando un cambio cultural de proporciones, empujándole la voz a los callados y los pies a los quietos para dirigirnos hacia una verdadera democratización de los medios. Obvio que sin caer en la ilusión idiota de creer que estos niños ambiciosos habrán de desaparecer porque se los diga una ley o se quedarán a esperar el asalto al palacio de invierno de las comunicaciones. Lo que digo es que, por un rato, el vórtice estará abierto para que en el espectro de voces aparezcan otras, hagan juego los de abajo. En esta arenga sí que no estoy viendo a la clase política, no creo que vaya a verlos.

Hagamos algo los desclasados.

Hasta luego otros seres humanos.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Alta en el cielo


Mientras un país lamenta la derrota con Paraguay, Lara tuvo su día de gloria: por fin le tocó ser abanderada. Mientras los taxistas dicen que hincharán por Italia, Lari sostiene la bandera nacional en el acto del día del maestro. Mientras los medios confunden el Estado con el Gobierno, el Gobierno confunde el interés colectivo con el interés personal, mientras puteamos al país confundiéndolo con las circunstancias coyunturales de sus habitantes, mi hija se para en medio del escenario con el corazón que no le cabe en el pecho. Abanderada por fin. Quién puede imaginar que tan aparentemente sencillo jalón dentro de la historia de una niña de 5, se transforme acaso en el día más feliz de su pequeña existencia. Y lo es. Y es para mí la expresión más pura del amor a la patria.Y lo disfruto más desde que descubrí que la patria y sus símbolos no pertenecen a los milicios, ni a los mamarrachos gauchescos ni a los chetos que van Wimbledon. Bien entendida, la patria puede ser el plan que nos falta para no ser una suma de individuos. Que anote la selección. Lari entró a la cancha a meter un gol, ovacionada por una platea de 200 años. Yo y mi mujer entre ellos.

sábado, 5 de septiembre de 2009

jueves, 3 de septiembre de 2009

PARA UN MUSEO DE LAS SERIES



Capítulos de series que hicieron historia (en mí al menos):
- El Chavo, cuando lo acusan de "ratero" y se va de la vecindad.
- El Zorro, cuando Don Alejandro descubre que el enmascarado no es otro que el maraca de su hijo Diego.
- La Isla de Gilligan, cuando casi casi se van con una máquina voladora, que el pelotudo grumete termina arruinando.
- La familia Ingalls, cuando Laura cree que encontró oro, y en realidad es "pirita, el oro de los tontos".
- Los picapiedras, cuando se encuentran con Los supersónicos.
- El Agente 86, cuando cree haber sido trastadado a la Argentina y se le había antojado un churrasco.
- Alf, el capítulo en que cría hormigas y se le mueren.
- Viaje a las estrellas, un día que recogen un especímen peludo parecido a un escobillón y se reproduce y se les llena la nave.

se escuchan más aportes para este museo.