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miércoles, 31 de marzo de 2010

Vómito blanco


Sabés una cosa, yo siento que pegué una vuelta en este tema. Es decir, tenés una época en que necesitás reafirmar tanto y tan permanentemente tus convicciones, que no das a tu cabeza ni medio espacio para -por ejemplo- tener una visión demasiado crítica del lado del que estás. Eso de no concederle ninguna ventaja al enemigo haciendo su trabajo de encontrarte los errores. Pero me doy cuenta que a la larga, son esos mismos errores no reconocidos los que te debilitan.
Te la hago corta. Estoy a favor de la educación pública. Ta? (diría la loca infame Carrió). Y desde mi lugar he peleado por la educación pública en sus muchos aspectos. Desde el apoyo a marchas y carpas blancas, la atención a los reclamos sectoriales, la adhesión a las protestas de alumnos y docentes de distintos niveles por diferentes motivos: contra la Ley de Educación neoliberal, contra la de Educación Superior, por mejores condiciones edilicias, por más escuelas y más aulas, todo eso.
Pero hoy tengo las pelotas llenas de los que se aprovechan de la fuerza que han conquistado. Me refiero a cierta clase de docente que, amparándose en los fueros especiales que le otorga la estabilidad del empleado público y, en lo específico docente, la titularidad de un cargo, agarra y falta cuanto quiere, sin previo aviso, ahí tenés, hora libre, hacé lo que puedas nene.
Hay buenos docentes, hay muchos docentes que son un lujo. Pero así como no deberíamos tolerar que haya cirujanos negligentes, tenemos que hacer algo con los docentes ñoquis .
Hubo una época de empresa públicas. Estaba bueno tener el petróleo en manos de todos. Y cuántas posibilidades nos hubiera dado que el suministro de energía eléctrica, gas y otras cosas provinieran de un Estado eficiente. Pero, ocurrió que a las empresas las fueron vaciando adrede, se desinvirtió y las convirtieron en elefantes ineficientes como para que la topadora privatista neoliberal les pase por arriba sin posibilidades de defensa. Un espanto. No sólo no se pagó ninguna deuda con esa tonelada de guita, sino que la deuda aumentó de la misma inescrupulosa manera que hasta entonces. Pero tampoco me olvido que los gremios que salieron a defender estas empresas, antes hicieron demasiadas veces la vista gorda a sus empleadores y, a esto voy, con sus propios compañeros. Una de rascarse el higo, de llamar a EEUU porque el teléfono lo pagaba magoya, las famosas cuadrillas argentas. Esas omisiones en procura de mejorar el trabajo estatal, ¿alguien alguna vez se hizo cargo? Menem es el presidente más hijo de puta que tuvo la democracia. Pero lo ayudaron loco, la sociedad le allanó tanto el camino que debería provocar algo de vergüenza. Perdón si en mi propia valoración me exceptúo y exceptúo a otros de esa condena. Porque mientras Sergio Lapegüe era productor de Neustadt y una ristra de periodistas hacía palmas a las privatizaciones yo y otros puteábamos.
Hoy siento que estamos en un camino parecido, aunque con matices. Digo que hay mucho discurso laudatorio a la escolarización que consiguió indirectamente la asignación por hijo. Pero la educación pública, sobrecargada, se cae a pedazos. Si no se nota más es porque los docentes están conformes con su sueldo. Si no, estaríamos escuchando de su reclamo salarial, tendríamos paros adonde meterían las condiciones de las escuelas para que no crean que les interesa sólo la guita propia.
Y no es que se aliente la educación privada como en los '90. De hecho, pareciera que -salvo por los subsidios que obtuvieron muchas escuelas de gestión privada para el pago de salarios- ha dejado de ser el negocio rentable que parecía. Pero como las públicas están mal y dos por tres hay que suspender clases, qué hace un padre que ve que su hijo pierde el tiempo y se queda con las ganas de estudiar. Puede intentar pelearla, yo en cuanto puedo lo hago, pero la cabeza te empieza a trabajar para el lado contrario. Pura ambición de padre eso de que el hijo tenga una buena educación. Y si lo paso a un privado?
El tema no está en la agenda de nadie, ni Clarín ni 678. Es. No parece porque no se lo analiza, pero es.
Y los docentes, a los que reconocimos como legítimos trabajadores cuando peleaban por sus salarios, no están -en un porcentaje que no se puede determinar a capricho- a la altura de sus obligaciones, que las tienen. Insisto, hay muchos docentes que se pelan el culo trabajando, que se enfrentan con toda la violencia de la sociedad en las aulas, que van a buscar en sus precarios autos a chicos varados en el barro...todo eso, los buenos. Y los malos?

Por eso te digo, a lo peor me estoy derechizando sin querer. Pero no me jodas con que es progresista hacerte el pelotudo cuando una docente se enferma para una escuela pero para la otra está sana. O falta un cuatrimestre entero sin reemplazo, sin módulos de estudio, sin nada de nada. Qué sistema es este. Después nos llenamos la boca cuando cualquier discusión acaba con que "eso se arregla con educación". Ahí tenés, no se arregla. Tenés 180 días de clases, los alumnos están en la escuela, pero.... como que la eduación debería ser otra cosa.
Digo yo que no se nada.


martes, 23 de marzo de 2010

Memoria, justicia, memoria de nuevo.

La búsqueda de justicia es una forma de vida. La memoria un ejercicio de la mente, un esfuerzo por mantener en el presente registros del pasado. Lo que llamamos memoria, respecto de lo ocurrido en la dictadura cívico eclesiástica empresarial y militar, es un llamado a que la sociedad no olvide o que la sociedad se entere lo que ella misma ha permitido con su indiferencia.
Durante la segunda guerra mundial, los aliados que llegaban a los campos de concentración nazis, traían a los vecinos en camiones a darse una vuelta por el espectáculo del horror. Sabia medida. No hubiera sido lo mismo si se les permitía una autocrítica en la cocina, si se les dejaba relativizar el genocidio del que fueron parte, atribuyéndolo a las exageraciones del enemigo victorioso. Cada uno de sus brazos en alto, cada heil gritado al führer convalidó la cremación de 6 millones de seres humanos. O como mejor se ha expresado, un ser humano incinerado 6 millones de veces.
En la Argentina, un hombre fue perseguido por sus ideas, fue encarcelado por su militancia, fue torturado en los genitales porque sí, fue arrojado al mar con las manos amarradas, se le prohibió ejercer su profesión, debió abandonar el país, fue mutilado, fue violado, sintió el terror helarle la sangre 30 mil veces. Mientras, otro hombre lo consentía porque a ello llamaba el orden. Mientras, un periodista atribuía sus heridas a un accidente doméstico y un cura bendecía la cruz a la que lo clavaban y un empresario bajaba los sueldos de los que quedaron vivos y debidamente escarmentados. Esto último, lo que hizo la banda de espectadores y actores, ocurrió millones de veces.
Pero hubo un grupo que empezó a gritar a tiempo. Eran hombres y mujeres que gritaban, lloraban y gritaban, lloraban gritaban caminaban, marchaban. No había soldados aliados para que carguen a los vecinos, porque los soldados eran los enemigos más visibles y todavía tenían los hornos encendidos. Después, los soldados se fueron, pero hubo que gritar mucho para que la sociedad escuche lo que de debía.
Un día, mientras estaba en el secundario, los gritos llegaron a mí. Y fui con los gritos a mi casa. Y, me doy cuenta hoy, aún estaba mi casa invadida por el grito castrense. Después de años de sobremesas encendidas, me empezaron a escuchar. El silencio se había muerto y los gritos eran más y más fuertes.
Fue en eso que me hice periodista. Y con mi compañera llevamos el grito a la radio. Y no había otra radio que gritara. Esta vez desde los medios, era un grito solitario.
Llegó un momento en que la verdad histórica se escuchó sin estridencias. Descarnada, la verdad entró en todas las casas. Y muchos gritos castrenses que aún vibraban debieron guardarse en un placard. El empresario y el periodista, el cura y el militar siguieron con sus cuentas y otros cuentos, sus misas y regimientos. Cuestión de confundirse con otros, con los justos.
De modo que la tarea no es memorizar lo que es imborrable de nuestra memoria colectiva. La tarea memorizante es recordar y retener en el recuerdo a los culpables que no culpamos.
Y por haber gritado desde que supe del grito, tampoco puedo olvidar a los que callaron. Muchos de ellos hoy militan lo que antes no militaban pero dicen haber militado. Es ahí donde mi memoria falla, no los recuerdo. Y no quiero llevarme a lo que me reste de historia, ciertos recuerdos falsificados. Por eso de que la justicia es una forma de vida, mi forma de vida.
No tolero las presencias que tanto se ausentaron. No digiero la bendición de los que gritaron en solitario. Me rehúso al chantaje que aúna el ejercicio de la memoria, con determinado proyecto político o signo partidario. No me banco que legítimos y oportunistas vayan bajo la misma bandera.
Que los horribles griten su mierda de nuevo para provocar. Hagámosle recordar que han perdido.
Y creo que si algo podemos y debemos hacer, es empezar a gritar amorosamente la historia a nuestros hijos. Y enseñar que es un hombre o una mujer, siempre, el que hace la diferencia. Un hombre o una mujer multiplicado por miles.


lunes, 22 de marzo de 2010

Nunca te pasó?


Que la mente se te queda como en blanco? No digo carente de ideas, digo como el gato que se queda mirando una brizna de polvo que baila en un rayo de luz, digo como Tom Hanks en Rescatando al soldado Ryan, cuando está en el puente al final de la película y una bomba lo dejó turulato y sin comprender demasiado la situación le entra a sacudir tiros a un tanque. Bueno así. Es como un estado de beatitud, como que la cabeza se estuviera reseteando de un atasque por superposición de programas. La mente en azul con unos líneas que van y vienen hasta que aparezca Windows. Está bueno, es como una idiotez placentera.

sábado, 20 de marzo de 2010

Paren a Gardel, si sigue cantando la arruina



Esta semana empecé mi año lectivo como docente de eter, gran único terciario de comunicación de mar del plata. Estaba con los alumnos de locución, disertando sobre la producción de programas, cuando sugerí que si van a hacer un programa de jazz, porque esa es la consigna, no vayan a wikipediar "jazz" y con lo que ahí diga producir el discurso o planificar el primer tema musical, porque es el primero que registra la historia del género en el artículo correspondiente de la enciclopedia virtual. Porque el que quiere escuchar jazz quiere escuchar lo que el oído medio contemporáneo de los jazzeros establece inorgánicamente como bueno. Si bien es cierto que hay clásicos inevitables, las novedades y la evolución de cada ritmo ocupan, deberían ocupar buena parte de las preferencias. Mezclar armoniosamente. Les decía: "porque con el tango pasa lo mismo, si queremos hacer un programa de tangos, no podemos pegar con Magaldi; tendrá que estar, pero es indispensable que integremos las nuevas voces y letras, que hoy por hoy están cantando desde la música ciudadana a los asuntos del siglo XXI". Y conté que en el antro de perdición de la ignorancia donde me desempeño (ver link Polo Norte) el otro día vinieron unos tangueros a cantarle a Gardel. Además de que no vino ni el loro, advertí que, efectivamente, los tipos cantaban Gardel, tal cual. Todo, la voz, las tres guitarras. Y me pareció una bosta, perdonenmé. Porque una cosa es Gardel Gardel, el original, el que conquistó al mundo antes de estrolarse en Medellín, al que hay que escuchar con frituras y reconocerle su enorme talento. Pero es un talento de allá lejos y hace tiempo. Hoy, la música aquella, reproducida textualmente, es tosca, brutal. De otro modo, Gardel debería seguir liderando los ránkings. Y no lo hace. Nuevos instrumentos musicales, nuevas máquinas editoras y otras inflexiones vocales vinieron a reemplazar aquellas, aunque las sigamos valorando, ubicándolas en su tiempo. Pasa con el cine, con la pintura, con el teatro, con todo. Evolucionamos, cambiamos...

Y después me puse a pensar en las idelogías. Y después me puse a pensar en los discursos y en el oído medio. Y en cuánta frase hecha. Y en cuánto trabajo por hacer desde el pensamiento.
Gardel no canta cada día mejor, ni ahí.

viernes, 19 de marzo de 2010


Ahí tenés, ahí tenés. Hoy me apuro a escribir porque estoy lleno de pensamientos positivos. Es que a la noche me dormí recontratemprano? Es que la última imagen no fue un paciente moribundo de Dr. House? I dont know. Pero bueno, antes de que se me pase dejo constancia.
Sabés qué pasa? que no quiero llegar, comer y dormirme. Además de ciertos ejercicios muy sanos para hacer en pareja, si me duermo al toque me parece que vivo para trabajar, que la vida es trabajo, que soy un engranaje chaplinesco de la cruel maquinaria capitalista. De modo que leo un poco, hago zapping de una punta a la otra y cuando empiezo como a cabecear, como justo coincide con cierto hambre, me levanto, me hago un sámbuche y me lo vengo a comer mirando cualquier cosa, puede ser La vida moderna de Rocko, camioneros sobre hielo del discovery o lo que sea. Y después me engancho con House y su mundo truculento, con Cuddy y Trece que están bárbaras. Me molesta un poco la demagogia de la serie, que hace que a último momento el doctor tenga una de esas epifanías y salva al paciente que ya dábamos por fiambre. Pero bueno. Adónde iba? Los pensamientos positivos, eso. Ahí están.

jueves, 18 de marzo de 2010

Historia demasiado corta


Es la fiesta de casamiento de los enanos. Van llegando los invitados al galpón del club acondicionado con guirnaldas, luces de colores y hasta máquina de humo. Hay enanos y hay normales, todos vestidos apropiadamente. Como hace calor, muchos hombres llegan en manga de camisa y tienen lamparones de sudor en los sobacos, mucho antes del carnaval carioca.
El enano vende biromes en los micros, a los que se sube veloz pero con esfuerzo. Supo estar en un circo, pero la exhibición de rarezas humanas declinó tanto como la de tigres azotados. Así que perdió su pasión por obra del humanitarismo ajeno.
Ella fue puta un tiempo. Es enana y bonita, bien proporcionada y con culo y tetas algo más grandes que lo corresponderían a la escala. Nunca dejé de inquietarme al pensar a sus clientes como pederastas potenciales. Dicen que era una fiera, una fierita dicen. Después empezó en el maxikiosco de la prima, donde conoció a Cortito.
Hay canapés y copa de espera. Después de un rato llegan los novios en el fitito con moño que les preparó y manejó Roberto. Vienen de sacarse fotos en el parque del museo, en la costa y en los subibajas de la plaza Mitre.
En un momento, después del primer plato (pollo o sorrentinos, ambos demasiado fríos) el animador interrumpe los temas de Montaner y llama a los concurrentes a la pista. De a poco se juntan los de siempre: el tío borracho, el lote de mujeres solteras que bailan juntas, los que tienen cara de culo porque no les gusta bailar, el gay que se mueve como una anguila.
A los novios los turnan para bailar, como es costumbre, con gente del otro sexo. A Cortito lo ponen con una alta a la que no deja de mirarle la bombacha por en medio de un tajo del vestido, mientras le grita frases con su voz de helio que él cree ingeniosas. En el lado del galpón donde anda Rita (le quedó Rita como diminutivo de "Mentira") están haciendo el juego de tirar gente para arriba. Primero le toca al tío en pedo, después a un par de bagartos y ahora a ella. Los lanzadores sobreestiman el peso, la enana va a dar al techo y queda agarrada de los fierros, puteando y pataleando en el aire como un juguete a cuerda que se encuentra con la pared. Todos se matan de la risa.
El enano ni se da cuenta porque sigue mirando la bombacha blanca de encaje. Lo van a llamar tentados de risa mal. Y el enano llega corriendo justo cuando Rita se anima a soltarse.
Cuestión que la enana se rompe bastantes huesitos porque la atajan a medias porque los rescatistas están retorcidos por las carcajadas. Los enanos se van al hospital y la fiesta sigue, de lo más animada.
Una tía se desmaya, pero por otra cosa.

martes, 16 de marzo de 2010



Viste que hay un colectivo que va a la nada? No, no es nuevo, yo también creía pero no, parece que está desde siempre. Es el 556. Creo que del puerto al centro hace el mismo recorrido que el 53 pero hasta Colón. Después se mete por una cortada que nadie conoce y enfila para la nada. No se donde es la nada, depende de cada uno. Para mí sería un pueblo de la provincia de Buenos Aires donde tiene que haber viento y polvo. Unas casas, un bar, un maxikiosco, una piecita alquilada a un viejo que vive solo y nunca habla de nada. Arroz blanco para el almuerzo, cigarrillos para la cena y un frasco de Arlistán. Para otro será una ciudad llena de gente, para otro un televisor lleno de Riales y Fortes que gritan.

viernes, 12 de marzo de 2010

Lo que me pasa


Lo que me pasa es que cada vez que vengo a esta habitación del fondo, es porque estoy triste o emocionado. Rara vez he descubierto una verdad o llego hasta acá salticando de alegría. De modo que lo que va quedando en las paredes, parecen jeroglíficos de un alma en pena, el registro que servirá a un juez para cerrar un caso de suicidio, el diario de bitácora de un pirata de a pie.
Si llego sin intención, a la espera de que alguna idea me ilumine, me quedo mirando lo que escribí el otro día y trato de pergeñar una muy luminosa, chistosa y cordial que compense. No me sale ninguna y cierro.
Posiblemente sea el periodismo que todavía llevo metido. Eso de que no es noticia el avión que llega, pero sí el que se estrella. Las noticias son pequeñas rupturas en lo cotidiano. Si abro la heladera y las cosas están frías, no hay nada que contar. En cambio si todo está derretido, chorreante y podrido, ahí tengo lo comunicable.
Hay otros que transitan la ficción. A mí la realidad me basta para ocupar la cabeza. Está llena de trocitos interesantes, abunda en detalles, sólo en apariencia intrascendentes. Y para mí la realidad siempre fue la realidad política, hasta que por hache o por be dejaron de pagarme por contarla o interpretarla. Entonces, la sigo mirando pero no digo nada. Me abruma tanta proliferación de frases hechas, de opiniones que se compran en el kiosko como una tarjeta de Personal, tanta falta de pensamiento, no digo ya con el que coincidir, sino con el que empezar un debate medianamente interesante. Pero me consuela pensar que aun creo en cambiar el mundo antes de que el mundo me cambie a mí.
Y soy melancólico, qué joder. Un día le voy a pedir a mi vieja que me pase algunas fotos de cuando era chico. En todas tengo esa cara de triste que me la da cierta caída en el cieloraso de los ojos, en la parte sin pelo de las cejas. Y por ahí estaba de lo más contento, en un cumpleaños o algo así. Mi papá me decía que estaba siempre melancólico y meditabundo, ahora que me acuerdo. Así que para qué me complico, no voy a cambiar justo ahora, soy como un Mafaldo.

Y ahí va quedando otra marca en la pared.
Ma sí, prefiero ésto que el Facebook, que es recareta.
Me hago fan de este cuartito. Eso sí, tengan a bien revisar aleatoriamente alguna entrada de esta historia blogueada a ver si dan con algo que los anime y que me haya salido por casualidad.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Eliminando frases que le salen a uno como un spam

- Qué linda campera
- Uh, tiene más de 15 años

- Qué lindo sueter
- Te gusta? Era de mi hermano

- Lindos zapatos
- bah, son una baratija. Cien pesos ahí al lado de la fábrica de pastas

- Estás linda
- No es cierto, peso un kilo de más

- Buen trabajo
- Te parece? Yo no me quedé conforme

Otras respuestas posibles: a) sí b) estoy de acuerdo, me queda de puta madre c) te quedás corto, son extraordinarios d) yo sí, estoy linda. Vos estás de lo más feo e) no es bueno para nada, es insuperable

Respuesta inapropiada: Gracias (da por sentado que hay un esfuerzo del otro lado por cursar un cumplido inmerecido)