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sábado, 24 de noviembre de 2012

Como viene fin de año...me acordé de esta carta que escribí para la seño Eugenia.


Querida Seño:
Te agradecimos personalmente. Pero decido escribirlo, acaso para poder expresar mejor la dimensión de este “gracias”.
Todos hacemos lo nuestro. Cada quien con su ocupación, con su trabajo, hace lo mejor que puede. A veces ponemos más ganas, otras menos. Y por cierto los agradecimientos no abundan, no es más ni menos –entendemos- que la responsabilidad que nos toca.
Pero a vos sí queremos decirte gracias. Porque de todos los trabajos que existen, el tuyo tiene que ver con nuestra mayor riqueza: nuestros hijos.

miércoles, 17 de octubre de 2012

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Creía que la vida estaba parcial o totalmente desacomodada. 
Después creía que la vida consistía, justamente, en armar el rompecabezas que se te desparrama sobre la mesa en una especie de juego sádico del destino. Porque además, el tablero del vecino parece siempre más ordenado.
Últimamente creo que un montón de movimientos en el sentido de acomodar, no sirven para nada. Viene el viento o viene el

 mar y te tira todo la mierda y que la única manera de "ganar" es no querer hacerlo.
Ni los grandes legados económicos o filosóficos tienen tanto sentido. Mis hijas ya saben que deben tratar de ser felices y buenas. Todo lo demás es un relleno grandilocuente...
Hacer lo que se pueda, en las circunstancias que nos toquen. Crecer desde la improvisación fallida. Actuar de buena fe, a sabiendas de que nadie es tan bueno como cree ser.
Seguir en la ruta, pateando las certezas como si fueran latas vacías, sonriendo sólo cuando se te de la gana.

martes, 31 de julio de 2012

Autoestimándonos

 Últimamente estoy harto de la agenda informativa de los medios y de los posteos y temas de las redes sociales. 
En mi país, el campo de juego para los temas de actualidad está achicado con empecinamiento por los grupos "todo mal" y los grupos "todo bien", en contra o a favor de la gestión de gobierno. Me agota la estrechez de miras que nos da ese maniqueísmo furioso. Me agota, me subvierte, me crispa. 
(Tomando en cuenta ese marco, yo ya debería estar tomando partido por Gobierno u oposición. Hay que elegir? Anotame en Gobierno y dejame de romper los huevos.)
  Porque además de la política ejercida por los representantes, hay mucha política puesta en nuestras decisiones cotidianas. Todos tomamos partido, por acción y por omisión. Pero la partición que nos permite tomar partido, no tiene en todos los casos una sola rajadura, tiene más, son infinitas, no deberían reducirse a los nombres de las papeletas.

miércoles, 4 de julio de 2012

Redes

Parate en la vereda y mirá para arriba.
Al principio no los vas a ver, porque son tantos que se hacen invisibles.
Cables.
Muchos cables, cables de luz, cables de cable, cables de internet.
Vista desde arriba, la ciudad debería verse con u...na enorme redecilla.

Cables negros que cruzan las esquinas. Suben los edificios. Se concentran en determinados puntos o desde allí se disgregan, dependiendo cómo se mire.

Tal vez se diga que los cables nos conectan.
A mí se me antoja
que están ahí
para que a la gente
no se le ocurra volar.

miércoles, 6 de junio de 2012

Arlt relata el fusilamiento de Severino Di Giovanni. Maravilla

“El condenado camina como un pato. Los pies aherrojados con una barra de hierro a las esposas que amarran las manos. Atraviesa la franja de adoquinado rústico. Algunos espectadores se ríen. ¿Zoncera? ¿Nerviosidad? ¡Quién sabe! El reo se sienta reposadamente en el banquillo. Apoya la espalda y saca pecho. Mira arriba. Luego se inclina y parece, con las manos abandonadas entre las rodillas abiertas, un hombre que cuida el fuego mientras se calienta agua para tomar el mate. Permanece así cuatro segundos. Un suboficial le cruza una soga al pecho, para que cuando los proyectiles lo maten no ruede por tierra. Di Giovanni gira la cabeza de derecha a izquierda y se deja amarrar. Ha formado el blanco pelotón fusilero. El suboficial quiere vendar al condenado. Éste grita: “Venda no”.
”Mira tiesamente a los ejecutores. Emana voluntad. Si sufre o no, es un secreto. Pero permanece así, tieso, orgulloso. Di Giovanni permanece recto, apoyada la espalda en el respaldar. Sobre su cabeza, en una franja de muralla gris, se mueven piernas de soldados. Saca pecho. ¿Será para recibir las balas?
— Pelotón, firme. Apunten.

jueves, 31 de mayo de 2012

  Lo que llamamos "realidad nacional" es cada día más la realidad porteña. Y a lo que llamamos "realidad" a secas es una contínua charla entre los periodistas del estrellato capitalino.
  En esta dicotomía de los que apoyan o no apoyan el modelo (porque es de vida o muerte, está dicho que no hay opción para los puntos medios) hay un país entero que se nos vuelve invisible. Entre la desaparición paulatina de los corresponsales y el ombliguismo de los que fijan la agenda o desarman la ajena, millares de asuntos no existen. Y en ese punto, cada bando es funcional al de enfrente. Cuanta más mierda le tiran a Víctor Hugo, más se dedica el uruguayo a editorializar sobre la maldad (cierta) de Magnetto y menos, por ejemplo, a ocuparse de la falta de educación sexual en Salta, territorio del chupacirios aliado de Urtubey.
  Sietecase contesta a la mersa del Martín Fierro que hay que ir a preguntarle cosas al poder económico. Pero jamás terminamos de decidir quién lo ejerce. Es sencillo reducirlo a Clarín. Más complicado sería atender a los pules sojeros, a los bancos (los verdaderos beneficiados de la brecha entre el discurso que llama a cambiar la matriz productica y un panorama de consumismo a crédito, hijo bastardo de la desconfianza para el ahorro), a los depredadores de minerales o pescados o a los peces gordos de la enorme inmobiliaria en que se ha transformado la Argentina. No terminamos de decidir quien lo ejerce porque se cierra el debate al toque de amagar abrirlo.
  Lo peor del caso es que hasta los periodistas del interior nos subimos a este bondi. Replicamos la cuestión de la azulidad del dólar, como si en nuestras economías regionales todo fueran ganancias equitativamente repartidas a las que hay que transformar en opciones de inversión.
  Clarín miente y 678 no tiene otra cosa que decir. Fuera de esa cantinela cotidiana, todo es silencio.

martes, 22 de mayo de 2012

En los edificios, los únicos que hablan, y sólo por las noches, son los baños.



Un idioma de mierda y agua,


de botiquines y mamparas.






Lo descubrí muy tarde,


al quitarle una pila de vida


a un reloj despertador.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Replay: Carta abierta a la niñez de mi hija

Hola niñez. Iba a escribirte una carta de despedida cuando te fueras, pero decidí en cambio escribirte mientras aún estás. Porque los homenajes hay que hacerlos en vida. De todos modos, si miro para adentro, todavía está conmigo la niñez que supe tener. Aparece de vez en cuando, viendo la tele, jugando con Lari a los muñecos o cuando la adultez me arrincona y me pregunta cosas que no sé responder.

Gracias niñez por estar con mi hija todavía, te lo digo mientras hacés tus valijas despaciosamente. Gracias porque otras, a esta edad, ya se han ido en un abrir y cerrar de ojos. Vos sabés que vivimos en un mundo que no las quiere a ustedes las niñeces.

Hay pequeñas personas sin niñez porque, sencillamente, se las esperaba para poner en sus bracitos responsabilidades de grandes. Se las ve juntando cartones, vendiendo diarios, abriendo puertas, cuidando autos, acarreando hermanos, recogiendo frutillas con barro hasta las orejas.

Hay humanos nuevos que por un rato fueron niños. Después vino el señor mercado a tentarlos con sus productos: discos, ropa, celulares. Debían despedir a su niñez para llegar a ese estado que hace relamer al lascivo mercado, para convertirse en preadolescentes que ven sus programas, conversan sus temas, adquieren sus uniformes. Y como son cosumidores son consumidos. Los cuerpos deben desarrollarse pronto para convertir a los humanos nuevos en población sexualmente activa. Es que la juventud ya no es lo que era, un concepto extendible de los 18 a los 40. Como los electrodomésticos, a poco de llegar, la gente se oxida, los hombres y mujeres se arruinan y el mercado pederasta deja de prestarles atención. Porque insisto, la plata grande la generan los más chicos. Por eso el culto a la juventud extrema, por eso las lolitas, por eso las mochilas vienen con portacelulares, por eso a las niñas les diseñan ropitas de bataclanas.

Por eso digo, niñez de mi hija, gracias por todavía estar. Porque en el fondo me gusta cuando me llama para matar arañas, porque todavía me consulta cosas que sé que ni bien te vayas me consultará sólo en ocasiones.... O no, en una de esas pudimos con su madre establecer con ella un vínculo que trascienda las edades. Acaso sigamos siendo lo importantes que nos creemos.

Como sea niñez quiero agradecerte la felicidad que me das. Al decir de Serrat, no pude impedir que sufra, no pude evitar domesticarla ni transferirle ciertas frustraciones. Pero sí pude darme cuenta y disfrutar del momento fugaz de su inocencia, sí pude entender que algunas cosas que no se miran de nuestros hijos, desaparecen como burbujas en el aire. Hay tanto padre ciego, hay tanto padre que nunca ejerce, con tanto apuro por jubilarse, que creo, infancia, que venimos haciendo un buen equipo.

Te propongo que cuando te vayas, quedemos en encontrarnos de vez en cuando. Capaz que con mi propia niñez podamos reunirnos y jugar con Pluto, a que se enamora de la princesa.

Gracias niñez de mi hija. Sé que te tenés que ir. No haré como otros que se empecinan en que te quedes nomás para mantener la dependencia de sus hijos, los llenan de miedos, les enseñan a desconfiar de todos. De ninguna manera, la vida debe seguir su curso, la vida no es juego... Ya lo sabés, de eso nos venías hablando.

Un beso. Quedate un ratito más.



Yo

martes, 8 de mayo de 2012

martes, 3 de abril de 2012

zoología en primera persona

Estoy copulando. Soy una liebre. Un gesto mecánico que repetimos asiduamente. Nos nace, nos lo pide el cuerpo. Los roedores en general creemos que el mundo es mejor con muchos de nosotros, el mundo ideal tendría muchas liebres. Será que nos sabemos un plato preferido. Un tema saberse comida. Y no es que lo decidimos hoy con esta liebre que ahora sale corriendo sin saludar. Abordamos cuestiones de forma colectiva, como una asamblea que durara siglos. Aquella liebre de allá, yo mismo y la liebre que mataban los cazadores de Napoleón, y la liebre sobre la que caían las flechas neandertales y la liebre que se quemó en Hiroshima, es como que todos somos la misma liebre. Distintos corazones, muchos kilómetros de intestinos, pero un solo concepto. Tenemos sí, cada cual nuestra historia. Un tío mío, por ejemplo, fue picado en el hocico por tres abejas. Le quedó un tic para siempre, como si todo el tiempo se las sacara con la pata. A un chico de la madriguera del otro lado casi lo pisa un camión.


Me gusta (nos gusta?) que me de el sol mientras voy entre las piedras colina arriba. Todo el tiempo como. Prefiero –quién no- los tallos tiernos y las frutas, pero no se puede pretender nada, la consigna es masticar lo que se encuentre. A mí la boca me sabe a hierba. La cosa es comer sin ser comido: te detenés demasiado en la misma planta y sonaste. Igual, he visto morir una liebre y creo que no sufrió demasiado. Cuando el puma le sacaba la vida partiéndole el cogote, llegué a pensar que ese primer contacto debe recordar a la infancia, cuando la madre te mueve de un lado a otro tirando del cuero de tu nuca. Una boca cálida en cada extremo de la vida.

Está cayendo el sol, voy a bajar. Las piedras están calientes.

Águila.

viernes, 30 de marzo de 2012

vote acá

Estoy determinado a impulsar un nuevo espacio político.
Como la idea se me ocurrió a mí, de momento es un movimiento absolutamente personalista. Todavía soy el líder indiscutible. Lo que no tengo son seguidores.
Se me agolpan ideas en la cabeza y esas ideas me quitan el sueño. Un día de estos, junto a todos los que quieran venir a un predio enorme y les largo el choclo.
Incluye una enorme traición: a la clase media conservadora les estaremos mintiendo que no nos enfrentaremos con el poder real; a los pobres les prometeremos que les daremos cosas sin necesidad de que muevan sus conciencias.
 Iremos por el voto burgués con la corbata puesta. Una vez encaramados, nos sacaremos la máscara e instauraremos una dictadura del proletariado.

De momento, ya he diseñado el logo. Se construye así:

  1. El fondo rojo anuncia que somos de izquierda.
  2. La letra "K" es la de mi apellido y los dos puntos son la diéresis en la "o".
  3. A la vez es una K con puntos suspensivos: el kirchnerismo algún día se va a acabar y ese día entrrarán los Sciolis, los Boudoues y los Delasotas. Qué sigue después? Adónde irá el progresismo entonces?
  4. Los dos puntos se convierten en el palo de una flecha, que encuentra su punta en la parte derecha de la "K", una flecha que apunta hacia la izquierda y encuentra un límite en el palo recto.

   Ahora me pongo a trabajar en los fundamentos ideológicos, no desesperen.