Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de febrero, 2013

Sonrisas

Lo que es la sincronicidad. Hoy pensaba en las sonrisas de la historia y recién me pasaron un catálogo de una casa de electrodomésticos por debajo de la puerta. Miré algunos teléfonos, algunas tablets y me detuve en la sección “sonrisas”. Es increíble el surtido y calidad que hay. Sacando unas cuantas sonrisas famosas, demasiado obvias y trilladas, hay algunas baratas y que valen la pena mencionar. Sonrisa de abuela, sonrisa exclusiva de profesor severo, sonrisa convertible en primer beso (se desarma, se desarma, se hace beso), sonrisa boba de padre en diámetro próximo a la calesita, sonrisa triste que asume el adiós, sonrisa solitaria de broma del destino, sonrisa de perro, sonrisa de no entendí nada. Y hay una línea que se llama “shame”. Ahí encontrás una que se llama “papá callate” (viene con ojos fulminantes). Y otra, que es la que encargué, que se llama “sonrisa de amigo del borracho”. Regalada.

Are you ready?

Alguna vez estamos preparados? Ni de modo individual ni de modo colectivo parecemos estar preparados para las circunstancias que se nos presentan. Cada cambio en nuestras constantes vitales, nos muestra ensayando nuevas respuestas. Como dice el dicho “cuando teníamos todas las respuestas, nos cambiaron las preguntas”.

Permiso para volcar ideas tiradas de los pelos. Gracias.

Creo que buena parte de las opiniones que mastican y regurgitan como pingüinos los medios y la clase mediatizada, se reduce a una cuestión racista básica. Blancos y

negros.
Un compañero de facultad boliviano me contó cierta vez que en una época, las bolivianas blancas se dejaban crecer los canutos de las piernas. Eso porque a las

aborígenes no les crecen. Para diferenciarse.
 Estaba mirando el noticiero. Un asalto violento, la cotización del dolar, el tiempo. Las boludeces de siempre.
Por qué indigna tan especialmente que la vida de un comerciante sea segada por un pibe chorro? Obviamente, la muerte siempre nos impacta, y si es con violencia

todavía más. Pero, lamento dar malas noticias, la muerte nos llega a todos. Por cada peluquero ultimado, veinte mueren en los hospitales por causas "naturales". Pero

a nadie se le ocurre hacer una marcha contra el cancer (de hecho sí las hay, pero son de otra índole que las que se r…