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jueves, 15 de agosto de 2013

Tareas titánicas



Con sus mas y sus menos (mas= el carácter universal del reparto, menos= el mal funcionamiento de los bienes compartidos), la distribución de notebooks es una gran idea. Ya se ha dicho para qué sirve. Me parece una buena medida, aunque me deja un regusto amargo al pensar que mientras algunos pibes tienen verdaderos aviones para hacer correr en ellos programas velocísimos, hay otros que solo pueden acceder a una computadora por la política de inclusión digital del Estado. Peor sería que esa política no se implemente. Mejor sería democratizar la economía, redistribuir el ingreso de tal forma que sean los padres de los adolescentes quienes puedan comprar las máquinas. Que no haya inclusión porque no haya exclusión.
  Que no haya exclusión. Vivimos en el continente más desigual de todos. Con una riqueza enorme en recursos naturales, América Latina está signada por su concentración de la riqueza. Quedó y queda  la riqueza en pocas manos, constituyendo oligarquías que, como su nombre lo indica, ocupan el centro de la política y del discurso de la región. Los gobiernos de la última época, bien distintos de la caterva neoliberal de los '90, impulsan un modelo desarrollista con pretensiones inclusivas. Hacen foco en la pobreza, la tematizan y la asisten, y ocultan, en ese mismo movimiento, las maniobras autosatisfactorias de la clase acomodada. Redistribuyen el ingreso por la vía de planes sociales y mejoras en los servicios del Estado, pero fallan o ni intentan achicar las dimensiones de la torta que se comen los de siempre. Seguro que si lo intentaran de verdad, no podrían permanecer un minuto. La "opinión pública" constituida de y para las clases medias desde los medios de comunicación que supo parir el status quo como defensa, les habrían ya dinamitado el camino. De manera que la pretensión y su límite cohabitan en la misma baldosa. Nos queda asistir al espectáculo de un continente que mejora las condiciones de los más pobres, pero no puede sacarlos de la correntada que  los empuja para afuera. Y sin embargo, aún contradictoria, la alternativa es preferible que la que aplica Europa, que estalló por acá hace una década.

No hay mejor manera de que alguien se sienta excluido que decirle que está incluido. A los que están incluidos ni se los menciona.

Pero no quiero hablar de la inclusión digital ni de esa más ambiciosa inclusión económica.
 Siento que hay una exclusión que nadie enuncia, una democracia que no llega, una tarea que nadie aborda porque nadie ve. En esta era supercomunicada y escolarizada época en que las cosas pueden decirse de miles de maneras y por miles de aparatos de colores, lo que no logramos comunicar, ni distribuir para que llegue a todos es nuestra propia cultura.
  La educación no nos está andando. No nos anda el sistema educativo, amigos. Puede haber muchas razones, habrá que encontrarlas, pero así como está no sirve.

  No basta que los chicos estén en la escuela con computadoras personales si:
  • Los chicos no saben estudiar
  • Los chicos no adquieren la habilidad para comprender los textos o producirlos
  • Los chicos no comprenden bien de dónde venimos ni hacia donde vamos
  • Los chicos no incorporan sus derechos y obligaciones, convirtiéndose en ciudadanos.
  Puede ser una visión muy sombría y parcial, y se vuelve injusta ante el esfuerzo de algunos docentes. Pero no dejo de sentirlo, recibiendo a algunos de esos chicos en la educación terciaria.
  La cultura se produce, así como se produce soja o se extrae molibdeno o litio. La cultura se acumula en el cuerpo social, avanza con el avance de los pueblos, es su sedimento invisible. Si la escuela no contribuye a dotar a cada niño de su porción de esa riqueza intangible, no habrá nunca posibilidad de inclusión real. Y siempre serán más frágiles los más frágiles.

A los más pobres vaya la mejor educación. Si en cambio la que llega es la peor, sólo podrán aprender a conformarse. O a sentirse incluidos, que se parece mucho a estar excluido.

Pueden invitar a Leonardo Di Caprio a sentarse un rato en la mesa de los millonarios, pero después volverá a la tercera clase a constituir el primer pelotón de los ahogados.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Estar lejos

Me separa del oceáno una serie de capas de metal, poliuretano, fibra de vidrio y madera decorativa. Después de eso hay nada más que aire hasta mi cama. Me sumerjo en el sueño y el casco salta por el agua como un delfín. Y también se sumerge y me sumerge, y me convierte en una criatura submarina. Igual puedo dormir, mientras el Pereza remonta las olas y se clava, remonta y se clava como un chiquito que apuñala gelatina con una cucharita.
  Estoy lejos de todos -pienso todavía despierto- y de todo. Hice este viaje con un destino, pero el destino verdadero era alejarme, tomar distancia de esa pila de gente que llamamos mundo. Ahora, tapado con las cobijas, mecido en un camarote, zurcando lo negro y lo frío, me siento hermano del astronauta, que anda navegando por el vacío. Él sentirá también que se ha reducido a nada. Sabe que despegó por sus logros y hasta podría ser que lo reciban como una especie de héroe. Pero ahora él y yo estamos como muertos. Nos alejamos de cosas tan comunes como una fila de banco, un aplauso o un semáforo. Un semáforo es un instrumento para ordenarnos en nuestra asqueroso amuchamiento, para no matarnos a topetazos de metal y vidrio cuando vamos por la calle escapando de los otros. O mientras escapamos de nosotros mismos, que es peor que escapar de otro. El astronauta y yo prescindimos de toda esa mierda. El astronauta y yo estamos solos. Él conversará con las estrellas, que son semáforos que están lejos. Yo no hablo con nadie. Yo odio hasta los delfines que veo cuando ajusto las velas o me siento al sol. Que me saltan al lado, que son mimos indeseables que me imitan y que, a pesar de su supuesta inteligencia, jamás podrán entender la naturaleza del viaje. Idiotas payasos.
 Se me desordenan ahora las ideas. Se me repiten las frases. Me estoy durmiendo a un metro de la superficie.

Lo que a mí me importa


Como soy realista, exijo lo imposible. Quiero que me hablen ahora de 2015. No me hace falta una escribanía, me bastaría una declaración de principios acerca del destino al que se apuntará en el tiempo que nos queda.
La política tiene ciclos que, como está implícito en el sinónimo de círculo, en algún momento se cierran.

Si a este hay que mantenerlo abierto, quisiera saber por qué.
Para responderme me mostrarán la década con sus aciertos, una larga lista de cosas buenas que muchos argentinos sensatos vamos a reconocer. Pero así como fuimos testigos de esos logros, también lo hemos sido de errores, marchas atrás y contradicciones. Si del libro contable sólo se muestran los números finales del balance, nos perdemos de considerar y adelgazar a futuro las nuevas columnas del Debe.
  Lo que yo quiero es que me digan para dónde quieren ir, de la mano de quién, con cuáles principios. Y que me lo digan ahora, cuando el futuro todavía no llegó.
Es quimérico esto que pido. Estamos todos cruzando los dedos para que los melones se acomoden a nuestro gusto en el carro político. Por ahí empiezo: no me gusta para nada lo poco del camino que se ve hacia adelante.
  Ha de salvarse el kirchnerismo, debería el kirchnerismo ganar las elecciones legislativas para no perder la gobernabilidad, esa que pone en duda y mirando a cámara el gordo forro? Se trata de sostener las conquistas hasta el 2015 o garantizar que ese año se enganche otro período del mismo signo? Son las dos, ya se, son las dos. Ahora otra pregunta que me venía guardando: ¿sostener para que comience el mandato de Scioli?
"Sí, es Scioli, se alineó, ya está, es Scioli, es el elegido" repiten todos por lo bajo con cara de tragarse el sapo mientras Morfeo señala al Neo motonauta.
Y hay que tragarse el batracio porque...?
 "Y, porque Scioli es la manera de continuar con el modelo. Aparte lo vamos a controlar desde la militancia. Por algo elegimos la figura de Cámpora!". Mira tú qué interesante. Algo así como la experiencia Mariotto.

El juego no se termina hasta que se termina. Quiero saber cuál es el premio. Retomo mis pelos y bananas cuando creo que nos van llevando por una vieja y exitosa lógica peronista de adaptación y mutación constantes en pos de la tanto benéfica como peligrosa ambición de poder. Lo digo después de haberle puesto un voto a Insaurralde, uno de estos monigotes lavaditos que van poblando el escenario. Que es tan blanco y radiante como el manco, como Bossio, como Echegaray y como Boudou, nuestro actual vicepresidente. Cuántos más son suficientes como para garantizar que no nos quiten el futbol, la AUH y evitar que nos reprivaticen las AFJP e YPF. Son ellos la garantía? Alguien me puede jurar que Massa nunca más, que no volverá como el hijo pródigo y se pondrá a barrer y decorar la abandonada casa paterna para ocupar, por ejemplo, el lugar de Scioli en la provincia mientras el gobernador da el salto histórico a Balcarce 50? Alguien puede poner las manos en el fuego acerca de una clausura definitiva del camino de la ortodoxia económica? Puede alguno asegurar que a Clarín jamás pasarán a gustarle estas nuevas cepas?
Siento que estamos en una especie peligrosa de limbo ideológico.
Pero no quiero escuchar respuestas desde la fe. Soy ateo, perdonen.




martes, 13 de agosto de 2013

Putos menos putos y negros más negros.

 Hay transgresión ahora o es de otra época? Murió el rock y nos queda nada más que el pop? Hay vanguardias artísticas, o les construyeron alrededor?

 En varios aspectos vivimos en una sociedad mejor a, por ejemplo, la que teníamos hace 30 años. La remanida pero cierta ampliación de derechos, nos tenía que conducir a constituirnos en una sociedad más feliz. Y esa mayor felicidad se corresponderá con una menor necesidad de ruptura con un orden menos represivo.
  Pienso en esto después de darme cuenta de que los putos son menos putos. Me explico rapidito: en la sociedad argentina, esta donde se ha consagrado el matrimonio igualitario, donde la libertad e igualdad de géneros es a todas luces una conquista que nos beneficia de manera colectiva, en esta sociedad de ahora nos resultaría impertinente el humor de un Olmedo o de un Gianola, que en los '80 y '90 remedaban a los gays con pañuelito de costado, quebrando la muñeca y exagerando su homosexualidad. Creo que si bien eran caricaturas (por definición deformantes y groseras), se correspondían con una cultura represiva que obligaba a los homosexuales a exagerar de algún modo su condición, mecanismo para transgredir un concepto impuesto de normalidad, para dar un cachetazo a la idea colectiva de lo moralmente aceptable, diciendo acá estamos, respirando tu mismo aire.
   Hoy, al menos en los centros urbanos, los homosexuales son lo que son, nada más y nada menos que personas. Hablan normal, visten normal, tienen sexo en la intimidad como cualquiera, pueden casarse y -todavía con la necesidad de algún disimulo- adoptar un pibe. Y hasta me resulta discriminatorio hablar de ellos en tercera persona. Porque sería imposible imaginar este mismo pensamiento aplicado a "descendientes de italianos" o "petisos". Pero la historia de cada grupo es diferente, y en este han habido represiones, censura, cárceles, tortura y muerte. Como los judíos, discapacitados y gitanos, han padecido los campos de concentración en todo el mundo. Cuántos se casaron con el sexo opuesto para esconder la verdad.
 Pero también noto que, mientras esto pasa, muchos negros tienen que amanerar su negritud. El uniforme de gorrita roja, camperota hasta las pantorrillas y modales "latinos" o choreados del hip hop, son la expresión transgresora para con la sociedad blanca que los ve como peligrosos cuando deambulan por sus calles. Como la tez suele coincidir con la posición socio-económica, sería bueno ver cómo ampliamos derechos para ese lado.
 No se qué les pasa a los indios, porque afortunadamente se quedan afuera, allende la zanja de Alsina.

lunes, 5 de agosto de 2013

Consejos para la cría y domesticación de motonautas

Columnista invitado: Dr. José Miguel Acosta. Médico veterinario.

 "A menudo recibo en mi consultorio la presencia física o virtual de personas que me preguntan (con cierto optimismo prevalente) sobre su evolución en la cría doméstica de motonautas. Expondré en este foro una síntesis de las consideraciones que doy o envío como respuesta a los aficionados.
  Como sabemos, el motonauta es un animal silvestre. Pese a haber sido desarrollado como raza con la clara intención que desempeñe tareas al servicio del hombre, su hábitat primigenio era el mar, por donde se desplazaba gozoso salticando entre las olas. Fue justamente el espíritu festivo y saludable del motonauta, demostrado en sus destrezas acuáticas (a las que no faltaron accidentes), lo que impulsó a los primeros criadores a intentar su domesticación. Hay que reconocer que no les faltó éxito en tal empresa.
   El espíritu dócil, manso y medido del motonauta, ha contribuido a que se extienda su adopción como animal de compañía, llegándose a comparárselo con el Golden, simil perro casi igual de tarambana.
Pero amigos, el motonauta nació para estar en libertad, su instinto seguirá allí, incólume, esperando la oportunidad de mostrar su verdadera naturaleza feral. Es mi advertencia más repetida. Puede ser bonachón y poco conflictivo, puede echar lengüetazos a diestra y siniestra, puede ser amado por todos, pero llegada la oportunidad de liberar sus pulsiones, lo hará, por decirlo rápido, sin manteca.
Y se de lo que hablo. Son modas. Pregunten a quienes se dedicaron a criar pumas y cuyos miembros fueron masticados por su amados y confiables felinos.
A no ser que quieran eso, que se los coman.
Bueno, es todo por hoy. Que sigan bien y recuerden castrar a sus mascotas. No lo hagan personalmente, mejor busquen un profesional (los animales tienden a reproducirse).

jueves, 1 de agosto de 2013

Requiescat in pace, Ley de Medios. Ojalá vuelvas como zombi.

Avant la lettre: cualquier consideración que se haga sobre cualquier tema de coyuntura, es pasible de ser interpretada como un velado pronunciamiento a favor o en contra de la totalidad de las acciones de gobierno. Un mal de época. Y no es un mal que se relacione con la ridícula campaña electoral que presenta un supuesto país dicotómico e irreconciliable que hay que re-unir entre Argen y Tina. Nos hemos habituado a polarizar el pensamiento, a empujarlo a uno u otro extremo. Si uno se inclina por cualquiera de ellos, pero encuentra falencias y quiere señalarlas, es acusado de ejercer una tibieza funcional con el enemigo. 
Más o menos lo que dije en otro post. 
Como mucho, puede que se coincida con todo o parte del planteo, pero se dirá que no es el momento más oportuno. Porque siempre estamos en La Madre de las Batallas.
 Alguno me acusa de "libre pensador". Parece que es un defecto. Parece que es la más cómoda de las posturas. Parece que es no jugarse. 
Yo opino otra cosa. Opino que los "no libres pensadores" tienen más oportunidades de conseguir un lugar en los medios, una pauta oficial y apoyo militante profuso. 
Las pelotas por el piso me tienen con la comodidad de ser un "no alineado".

Plus avant la lettre: Nos relajamos y dejamos seguir su curso a los acontecimientos. Si el Papa tiene un pasado negro, pero tirios y troyanos se sirven de su popularidad, hemos de sepultar lo que teníamos para decir sobre Jorge Bergoglio. Quemaremos en un hoguera el libro de Verbitsky, cualquier artículo donde Francisco pedía censura para León Ferrari y sus consideraciones acerca del matrimonio igualitario.

La Lettre: Lo mismo ocurre con la Ley de Medios. La fallecida Ley 26.522*. Se reclamó, se militó, se instaló, con esfuerzo se sancionó. Hemos repetido hasta el cansancio que no era el Grupo Clarín el objetivo, o que no era el único objetivo. Yo pensaba que eso era cierto. Buena parte de la Coalición por una Radiodifusión Democrática creía que eso era cierto. Porque habían demasiados puntos en cuestión: derogar una ley de la dictadura, democratizar el acceso a la palabra, incorporar nuevos actores a la comunicación, adecuarse a los cambios tecnológicos... 
La realidad muestra algo muy distinto. Para el gobierno era y es solamente Clarín. Y no está mal que trate de desarmar al oligopolio que parió en neoliberalismo corrupto de Menem. Está bien que se intente barajar, cortar y dar de nuevo ese mazo de cartas tan poco repartidas. Pero según lo que parecíamos sostener todos, era una cuestión necesaria pero no suficiente. Hay más grupos que concentran. En Mar del Plata estoy señalando a uno (apunte para donde apunte encontraré un medio de don Aldrey Iglesias). Dicen que presentó su plan de adecuación. Supongo que esperarán a que la Corte, el último recurso, se pronuncie por el carácter democrático del artículo que impone desinvertir. Será. Mientras tanto, el dueño de este grupo es el padrino y el mejor amigo de Scioli... Y así debe pasar en buena parte del país.

*Se nota que estaba muy enferma. O que los médicos se enfocaron en un órgano, y los remedios aplicados dañaron fatalmente a los otros.

Tengo sensación de batalla perdida.
Fibertel sigue en pie. La grilla sigue idéntica. Acaso llegue la Corte a último momento como el Chapulín Colorado. Ojalá. La orilla del 2015 está cada vez más cerca del Clarín que se ahogaba.

FIN DEL ESPACIO PUBLICITARIO.