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martes, 10 de diciembre de 2013

Los ojos

Me desperté, abrí los ojos y desperté. Miré la hora en el celu, prendí la tele para ver la tempe.
Me levanté, prendí la compu para ver los diarios y el face.
Me crucé con la mirada de mi hija, la besé, fui hasta la cocina.
Miré que quedaba poco café...
Casi ni me doy cuenta de que tengo los ojos, ya me lo hago normal. Mucho más normal es para mis hijas, que ya nacieron con un par de ojitos cada una. Pese a que le hemos contado todo sobre la época en que no los teníamos, no haberlo vivido hace que sientan a la vista como natural.
"Hubo un tiempo -empiezo siempre igual- en que nos quedamos sin ojos. Algunos fueron a entregarlos voluntariamente y a otros persiguieron con pinzas para sacárselos.
Andábamos a tientas, con la prohibición de tomarnos de la mano. Había quienes adornaban las cuencas vacías con corchos, otros con papel glacé o celofán. La oscuridad era completa.
Después nos devolvieron los ojos.
Igual, más adelante, hubo momentos en que nos perseguían los pájaros para volver a robarlos. Tiraban con el pico como si sacaran pañuelitos de papel de una caja. Dolía el picotazo y dolía pensar que la noche volvía.
Y la cosa se fue tranquilizando hasta llegar al día de hoy."
En que hay astigmatismo, miopía, ojos estrábicos, lentes de colores, presbicia y cataratas.
Pero cada quien tiene derecho a poseer una mirada del mundo.

Feliz cumpleaños a la luz.