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sábado, 15 de julio de 2017

Con los troskos parecemos como nenes

En 2015 me enojé mucho con los del FIT. No era posible que consideraran lo mismo el proyecto kirchnerista (aún deshilachado) que el de Macri, no me cabía en la cabeza. Los troskos parecían reducir la cuestión a las personas, señalaban los parecidos entre Daniel y Mauricio y en el mismo acto los desparramaban hacia el todo, las listas, los 12 años, los proyectos hacia el pasado y hacia el futuro. Una pelotudez supina que sostenían los representantes de la izquierda en el discurso, aunque no convenciera ni a sus propias bases, que en parte votaron a Scioli en segunda vuelta, aunque obviamente no alcanzó. Escribí varios posteos llenos de bilis, herido como muchos por la ceguera de un sector por el que supe andar, hasta que CFK me sacara de adentro lo gorila y me hiciera entender que la única izquierda posible en la Argentina viene desde adentro del peronismo o no viene. Porque el nuestro es un país peronista y sanseacabó. Los advenedizos, los que llegamos a costa de fracasos a estas ideas, podemos aportar matices, pero la locomotora pone los dedos en V.

Ya más tranquilo, porque en estos dos años casi nadie no fue desastroso frente al macrismo, con énfasis en quienes podrían haber enarbolado un discurso menos pelotudo, evitándonos por ejemplo, el sonsonete de "la gobernabilidad", mi rencor para con ellos se me fue disipando. Al menos supieron mantenerse consecuentes con su discurso. No como Abal Medina, Bossio, Pichetto o Randazzo.

 En mi humilde opinión, el problema insalvable, eso que hace que los peronizados zurdos y los zurdos troskos no dejemos de putearnos y por ende no se pueda concebir algún tipo de alianza estratégica, es cierta deslealtad en los objetivos.

 Es muy fácil la ética más pura cuando no se quiere gobernar. No hay país, estado o municipio sobre la faz de la tierra gobernado por el trotskismo. Desaparecido su archinémesis, el comunismo estalinista, su nuevo frente es una masa ideológica conformada por socialdemócratas, populistas o justicialistas o quien sea que posea raigambre social. Todo lo que constituye un obstáculo para la verdadera "conciencia de clase". Así que ahí van los ciegos a señalar la paja en el ojo ajeno. A muchos años luz de querer ejercer un cargo ejecutivo, contando las contradicciones de los que si se meten en el barro de la política real, partidaria, electoralista y concreta.

Berni, Milani, Milani, Berni, Milani, Milani, Berni, Berni. Me harté del mantra que supuestamente nos pone a todos los que creemos en el kirchnerismo en espíritus manchados por la ignominia. Un horror cualquiera de los dos, un craso error del gobierno tanto nombrarlos como mantenerlos, sosteniendo por otro lado una intachable política respecto de los DDHH. Pero, ¿en qué medida niegan estos dos tipos Argentina Sonríe, la jubilación de mi vieja (que laburó sin recibo toda la vida) o las compus de los pibes, beneficios que también habrán llegado a la casa del trotskismo. No jodamos, unos te dan y los otros te lo quitan y son lo mismo, dale. Y por otro lado, en un caso hipotético, llegado al Poder Ejecutivo Nacional Nico Del Caño, a quién pondría de Jefe de Ejército y a quién a cargo de la seguridad, cuáles serían los hombres o mujeres del palo que ocuparían el cargo. O es que no existirían, o es que no tendrían ocupación ni aunque arreciaran cacerolazos violentos, movidos por los grandes medios contra las medidas de nacionalización y estatización, vamos, las medidas de su gobierno. Queda en blanco, ya se verá. ¿Pero mientras tanto quién gobierna? Claro, esa era la pregunta a responder en 2015. Nosotros no llegamos con los votos -deberían haber dicho- a quién odiamos menos para que gobierne mientras tanto. Pero no, lo tomaron como un examen ético más.

La Ética es el estudio de lo que debe ser, no de lo que es. Cuando el Deber Ser visita la casa de lo que Es, se ensucia la ropa. Pero algunos prefieren el barro, porque entre lo mucho que Está Siendo es el crecimiento de la miseria. Para frenarla, alguien con el número de votos tiene que hacerse cargo, aunque un coro de impolutos le grite que lo hace mal. 

Pero hay, de este lado, gente que también confunde al enemigo. En serio lo peor que nos pasó en estos años fueron unos cortes en la 9 de julio y un paro por Ganancias? A veces parece que es peor Pitrola que Magneto para algunos. ¿Nos putean? Todo el tiempo. ¿Nos niegan lo que sí se hizo en el fangoso territorio de lo posible, contra lo que ellos harían en el inmaculado mundo de su teoría? Ese parece ser su leimotiv. ¿Eso los convierte en seres execrables, aunque sean de los pocos que salen a chupar gases lacrimógenos cuando la cana carga contra los laburantes? Por favor. Si le tiran palos a los que reciben los palos y se los evitan a quienes se los merecen (Daer, Triaca, Macri & co), yo ya no entiendo nada.

 La grieta ya sabemos dónde está, es allá. Del lado de acá también tenemos grietas que parecen insalvables, pero en medio de esta lluvia de mierda en que nos sume el capital concentrado, bien haríamos en disimularlas al menos un poco.

  Desde que dejé el catolicismo en los albores de la adolescencia, no creo pertenecer ni quiero al club de los infalibles. Los que no fallan nunca están siempre mucho más arriba.

(Ahora con esto también me van a rajar del kirchnerismo adonde nunca me invitaron, me convierto en palestino por incoherente o por desapasionado)

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